Ezequiel Vedoya: “Es pura incertidumbre y se hace muy cuesta arriba todo”

No solo los usuarios particulares se ven afectados con los permanentes aumentos en el precio de los combustibles. El sector productivo es quizás uno de los más perjudicados, ya que depende de la nafta y el gasoil tanto al momento de producir como para la logística de los servicios que contrata antes, durante y después de la tarea dentro del campo. 
Ezequiel Vedoya es productor agropecuario y Coordinador Regional de la región NOA del Movimiento CREA (Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola). Antes pasó por la Asociación de Productores de Granos del Norte (Prograno), entidad en la que ocupó diversos cargos en la comisión directiva (vocal, secretario y presidente).

¿Qué impacto tiene para el productor agropecuario el aumento del gasoil?
Más allá de los puntos porcentuales de cada aumento, con cada suba de precios el impacto se siente. Recordemos que ya hubo un incremento a fines de enero, y ahora, apenas un par de semanas después, le meten otro. Pero como te digo, el impacto, más allá de valor, es que sigue flotando en el aire una sensación de incertidumbre muy grande.
Muchos productores ya están “stockeados” con combustible por uno o dos meses más, pero saben a su vez que cada suba va a terminar impactando de lleno en los precios de los servicios de cosecha y flete en pocos meses. Más aún, con subas tan seguidas, las distorsiones de precios hacia adelante van a ser peor.

¿Qué nivel de afectación representa el gasoil en los costos del productor?
Es un componente importante en las tareas de siembra y en las pulverizaciones durante el control de los cultivos. En muchos casos esas tareas se realizan con maquinaria propia de los productores y, en otros casos, se contratan esos servicios. En términos de precios, los contratados muchas veces fijan mercado y definen los costos.
Luego viene el impacto más grande, que son la cosecha, que en el NOA se contrata en un 85% y, sobre todo, el flete.
Te aseguro que si hoy querés saber cuánto te va a costar en 90 días mover una tonelada de soja o de maíz desde cualquier punto de Salta hacia los puertos, no podés.
Es pura incertidumbre y se hace muy cuesta arriba todo.

¿Cuenta el sector con un precio diferencial, considerando que utiliza el combustible para producir?
Hay casos en que hay precios diferenciales, que dependen casi siempre de los cupos que tengan las petroleras y, en algunos casos, también los distribuidores. Y hay casos en los que no hay precios diferenciales. Creo que al final del día la realidad es que el productor que compra cinco mil o diez mil litros de una sola vez, termina pagando lo mismo, o casi, de lo que cuesta en surtidor. Para la gran mayoría no hay muchas ventajas competitivas por comprar a granel.

¿Además de la maquinaria y vehículos que utiliza en su actividad, qué otra afectación sufre el productor con el aumento del gasoil?
Cosecha y flete influyen mucho. Hay casos, como el de la caña de azúcar, donde estos dos componentes se llevan el 60% de los costos directos del cultivo. En granos es mucho menos, pero suma. Y aquella falta de previsibilidad que comentamos anteriormente es el gran factor de desaliento. Pensá que un productor de granos planifica su campaña entre septiembre y octubre y, con esos números, hace sus cuentas y en base a eso siembra y se arriesga a producir. Y luego en el medio le van cambiando los valores de los principales insumos. Es complicado. En algunos casos las presupuestaciones aciertan con las subas, en otros no tanto.

¿Cree que los permanentes aumentos de costos atentan contra la recuperación de la actividad?
Sí, no tengo dudas. En los grupos CREA lo vemos a diario. Cuesta planificar cada campaña porque no hay previsibilidad y sabemos que el NOA, sobre todo Salta, viene con malas campañas de arrastre y está costando salir del pozo. Sin dudas es uno de los factores que atentan contra la recuperación de la actividad, y no es menor. Luego hay otras variables, como la falta de competitividad de algunos cultivos. No olvidemos tampoco las retenciones a la soja, las que paradójicamente equiparan al NOA con el resto del país, siendo este un impuesto distorsivo, en el cual desde la región se pide algún tipo de diferenciación, los otros costos y sus variaciones, el tipo de cambio, etcétera.

¿Cómo está el sector en relación al año pasado?
Como siempre, peleándola. Llovió tarde, se sembró tarde en casi toda la región y ahora hay que esperar a ver cómo sigue la campaña. El poroto está por verse, pero en principio arrancaría en fecha y eso va a ayudar. Pero sí está claro que el potencial, por las fechas de siembra tardía, es menor a otros años. Luego hay que ver qué pasa. El año pasado es historia, este año será una historia distinta, que no viene fácil... y recién la estamos escri    biendo.
 

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