¿Qué dijo Florencia Ortiz, la actriz que reemplazó a Calu Rivero en “Dulce Amor”?

Natasha (Calu Rivero) y Julián (Juan Darthés) eran la pareja del momento en el 2012, en Dulce Amor. Tras la salida de la actriz de la novela por problemas con su compañero, la producción convocó a Florencia Ortiz, que en la piel de Gisela continuó la historia de amor con el galán, que había quedado inconclusa.
En diálogo con Teleshow, Florencia, que actualmente reside en España, contó cómo fue su paso por la novela de Enrique Estevanez y su relación con el protagonista, hoy acusado públicamente por Calu por “excesos en las grabaciones” de las escenas íntimas.
Ambas actrices no llegaron a cruzarse nunca ya que el personaje de Natasha (Calu) se había ido varias semanas antes de que Ortiz ingresara: “A mí me llamaron y me dijeron que Calu tenía que hacer una película o un viaje, no recuerdo, y que después volvía. Yo entré, grabé y ella no volvió, solo hizo una escena a la distancia para despedirse”.
Aunque Florencia no tenía ni idea de qué ocurrió antes de su ingreso a la tira, dijo que en el canal sí se sabía que algo había pasado: “La pareja de ellos era re exitosa, pero con lo de la película pensé que era viable que ella se hubiera ido. Después se supo que no habían tenido buena relación”.
Y agregó: “El otro día escuché el testimonio de ella en la televisión. Es un bajón lo que pasó y que no se hayan entendido”, dijo Florencia que tanto en Dulce Amor como en otras novelas como Patito Feo, tuvo que besarse con Darthés: “Tengo buena relación con él, pero eso no quita lo otro”.
Sobre su experiencia a la hora de hacer escenas subidas de tono con el actor, recordó: “A mí no me pasó nada, pero eso no quiere decir que a ella (Calu) no, eso es así, lo dijo y se entiende”. 
Explicó que “cuando hay escenas así, uno hace un acuerdo con su compañero y pacta cómo va a ser. En el guión ponen ‘se besan’ y hay códigos de beso, no se puede meter la lengua por ejemplo, y los besos pueden ser de determinada manera, más o menos apasionados”, agregó.
Para cerrar el tema, dijo: “Me gustaría dar un mensaje positivo porque hay tanta pelea, broncas y enojos, que me parece que estaría buenísimo que él le pueda pedirle perdón a ella por lo mal que la hizo sentir. Nunca es tarde para pedir disculpas, cambiar, aprender, cada día ser mejor y para ella también estaría buenísimo. Todos somos actores y vamos a seguir trabajando y nos vamos a cruzar y queremos vivir en armonía. Se aprenden estas cosas, estamos todos aprendiendo en este camino y es importante un avance como seres humanos. Unas disculpas estarían buenísimas”.
Al ser consultada sobre si alguna vez le tocó vivir alguna situación incómoda con un actor en una escena, recordó que algo le había pasado cuando recién empezaba, en una novela de Ricardo Lecouna: “Se lo dije al director, él me ayudó, se pudo arreglar y seguimos”.
Flor se define como feminista y celebra el cambio que se fue dando en los últimos tiempos para que las mujeres puedan decir “hasta acá no”: “Me parece maravilloso. Queremos que nos respeten. Hay diferencias y está bueno empezar a mostrar qué no va”.
La actriz vive hace dos años en Europa con su marido y su hija. Primero estuvo en Italia, donde grabó la primera temporada de Dalia de las Hadas y mientras aguarda el comienzo de la segunda entrega de la ficción, se mudó a Premiá de Mar, un pueblo ubicado en la costa de Barcelona. Además, realiza una sección de videos Sin Vergüenza para revista Clara.
 

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