Caso Sergia: "Hay que ver en qué casos  amerita la diferencia"

La sospecha de que Sergia Lazarovich podría haber cambiado su nombre de varón por uno de mujer solo para jubilarse cinco años antes planteó un debate sobre la diferencia en la edad a la que pueden retirarse los trabajadores (65) y las trabajadoras(60). Rosaura Gareca, subsecretaria de Políticas de Género de Salta, consideró que el tema debe discutirse teniendo en cuenta los diferentes argumentos y realidades como el trabajo doméstico no remunerado.

Sergia Lazarovich se llamaba Sergio pero cambió de identidad de género en el DNI el año pasado. Desde su entorno laboral lanzaron la versión de que lo hizo solo para dejar de trabajar a los 60 años y no esperar hasta los 65.

Ante una consulta de este medio, Lazarovich dijo que tomó la decisión "por convicción". Pero la información, que se viralizó en todo el país en horas, provocó cuestionamientos de quienes piensan que la edad jubilatoria debería ser igual para mujeres y varones.

"Es un tema que se tiene que debatir seriamente. Hay situaciones en las que la mujer puede estar en desigualdad. Habría que ver en qué casos amerita mantener esa diferencia de edad", manifestó Rosaura Gareca.

"Hay una construcción cultural de que la mujer era más débil y por eso se daban esos beneficios", agregó.

La funcionaria también consideró que es importante analizar aspectos que hacen que la realidad laboral de las mujeres sea distinta.

"Se deben tener en cuenta también temas como el trabajo no remunerado que realizan las mujeres. Hay que democratizar y repartir las tareas de cuidado con los varones", aseguró.

Con respecto a la ley de identidad de género, la funcionaria aseguró que este caso no debería determinar que otras personas no accedan a sus derechos. "Si el caso es como se planteó en los medios de comunicación, por supuesto que no es el espíritu de la legislación, que permitió que las personas puedan acceder al cambio cuando el DNI no coincide con su identidad de género autopercibida", expresó.

"¿Quién puede juzgar?"

Desde la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTTA) pidieron no utilizar el caso de Sergia Lazarovich para relativizar la importancia de la ley nacional 26.743, de identidad de género.

Desde el organismo recordaron que la norma, que permite cambiar de nombre en el DNI sin requerir una autorización judicial fue considerada como un "modelo a nivel mundial".

La ley implica que no se necesitan intervenciones quirúrgicas de reasignación genital, terapias hormonales u otros tratamientos para acceder al cambio en el DNI y partida de nacimiento.

"Solicitamos a las personas que dicen ser sus excompañeros tener en cuenta que los procesos de construcción de identidad no son iguales en ninguna persona, y precisamente por eso existe un ordenamiento jurídico que vela por tales derechos", enfatizó la entidad en un comunicado.

"¿Quién puede juzgar si Sergia tuvo que esconder su sentir? ¿No será esta su verdadera identidad oprimida durante tantos años? (...) Basta de censores y gendarmes de la vida de Sergia, ella no necesita un proceso acusatorio, sino que se cumpla lo más elemental de su ciudadanía", agregaron desde ATTTA, frente al caso que ayer ocupó a todos los medios.

"Hay que bancarla"

Mary Robles, de ATTTA Salta, afirmó ayer en diálogo con FM Capital: "El que tenga familia e hijos no dice nada, puede que haya tirado todo por la borda para cambiar la identidad, hay personas mayores que hacen cambio de género. Tal vez la está pasando mal por todo esto, hay que bancarla". Compañeros de Sergia Lazarovich habían difundido que se viste como varón y que tiene una pareja mujer, por lo que consideraron que cambió su DNI solo para conseguir antes el beneficio de la jubilación.

“El cambio es amplio”

“El cambio de identidad es amplio, hay compañeras que van a trabajar vestidas de hombre pero se sienten mujeres”, aseguró Mary Robles, de ATTTA (Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina) Salta.
La militante salteña por los derechos de la diversidad sexual y de género Victoria Liendro se manifestó en el mismo sentido en la red social Facebook.
“Las leyes existen y fueron sancionadas, para que se ejecuten y no para que se las interprete de acuerdo a lo que un particular puede llegar a pensar sobre la normativa”, manifestó. “La ley de identidad de género se lee, se estudia y no se toca”, agregó.
Cristina Montserrat es abogada. El año pasado tomó la decisión de cambiar de identidad de género y dejar de llamarse Cristian. 
Según expresó la abogada en diálogo con el canal TN, el problema se resolvería si se realiza una fórmula que compute los años de aportes con género masculino y los años de aportes con género femenino para determinar la edad de jubilación de las personas que han cambiado de género en su vida laboral activa. 
“El objetivo sería que la ley de identidad de género no sea bastardeada con tergiversaciones en perjuicio del sistema jubilatorio”, señaló.
 

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