La CGT se encamina a una conducción más afín al Gobierno

Si bien hay al menos cinco sectores sindicales que pulsean hoy por el control de la CGT , la elección del nuevo jefe de la central obrera no se definirá mediante el voto de los congresales de cada gremio confederado. Se forzará a un candidato de consenso o se mantendrá la atomización, según publicó La Nación.
El armado de la nueva CGT, de la que no formarán parte Hugo Moyano ni Luis Barrionuevo, se agilizará el jueves próximo, cuando el consejo directivo defina la convocatoria al Comité Central Confederal, que elegirá a las nuevas autoridades. La fecha sería en mayo y junio, lo que abrirá un paréntesis para reuniones furtivas entre los diferentes sectores en pugna en busca de un liderazgo común.
Héctor Daer, uno de los integrantes del triunvirato de mando, pica hoy en punta para quedarse en soledad con el sillón de mando. Líder del gremio de la Sanidad de Buenos Aires desde hace 17 años, Daer es el referente del bastión de "los Gordos" (grandes gremios de servicios), uno de los sectores sindicales con mejor diálogo con la Casa Rosada. Contaría además ya con el respaldo del bastión de los autodenominados "independientes" (Uocra y los estatales de UPCN y AySA) y del puñado de gremios que se anida bajo las siglas de las 62 Organizaciones Peronistas, el brazo sindical macrista que encabezan Oscar Mangone (Gas), Ramón Ayala (Uatre) y Antonio Cassia (Supeh).

Héctor Daer, de buen diálogo con el Gobierno, uno de los favoritos

En el otro rincón

En la vereda de enfrente, sin un candidato de peso, se agrupan los sindicatos del transporte y el Movimiento de Acción Sindical (MASA), cuyo referente es el taxista Omar Viviani. A los dos sectores les gustaría imponer un dirigente propio, pero reconocen en privado que no le ganarían a Daer en caso de una compulsa. Por eso, abonan resignados la teoría de construir un candidato de consenso. Quedarían así en el camino tres aspirantes fugaces: Guillermo Moser (Luz y Fuerza), Sergio Sasia (Unión Ferroviaria) y Osvaldo Iadarola (Telefónicos).
Al margen por ahora de este ajedrez, se mantienen la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), el Smata y los gremios de la Corriente Federal, que encabeza el bancario Sergio Palazzo. Es probable que el jefe bancario y su tropa se queden fuera del nuevo consejo directivo cegetista como alternativa opositora y jueguen en la calle en tándem con los Moyano y las dos CTA. Confluirán en un polo sindical de sesgo opositor, dispuesto a confrontar con el Gobierno.

Los Moyano

Detrás de los Moyano también se enfilarían los movimientos sociales, quienes ya fueron advertidos de que con la nueva CGT difícilmente prosperen alianzas y estrategias comunes, como cuando empujaron juntos la ley de emergencia social.
"Sería una boludez ir al Confederal a votar. No vamos a llegar a esa instancia. Todos sabemos cuántas manos podemos levantar", dijo un referente de "los Gordos" al echar por tierra cualquier acto democrático para elegir al nuevo jefe de la CGT.
La misma sensación se palpa en los diferentes sectores. "Elegimos a un candidato por consenso o no habrá reunificación", agregó un dirigente vinculado al transporte. Viviani, por su parte, está dispuesto a regresar a la central obrera siempre y cuando la conducción sea de una sola cabeza. "Si quieren un triunvirato, nos volvemos a la casa. No sirve", dijo el taxista, seco y tajante.

Fin del triunvirato

Quebrado y desautorizado, el triunvirato de mando que integran Daer, Juan Carlos Schmid (dragado y balizamiento) y Carlos Acuña (estaciones de servicio) ingresó en su etapa de despedida. El jueves próximo presidirían tal vez su última reunión de consejo directivo. No se espera un encuentro con cortocircuitos porque se pactó una tregua hasta el cambio de mando. Además, el principal foco de tensión, que era Pablo Moyano, ya se apagó ante la renuncia de Camioneros a la central obrera.
El desafío para los diferentes sectores que diseñan el nuevo perfil de la CGT será incorporar a más sindicatos a la estructura. El 22 de agosto de 2016, cuando surgió el triunvirato, votaron 1582 congresales sobre un total de 2191. En cantidad de gremios, fue así: se unieron 124 sobre 213 confederados. Es decir, quedaron afuera 89 gremios. Irán ahora por ellos. "La idea es reunir al 80 por ciento del movimiento obrero", argumentó un dirigente con voz de mando en la reconstrucción.
Sin liderazgos fuertes y personalistas como los de Moyano y Barrionuevo, la recolección de adhesiones para la nueva CGT será determinante para legitimar y empoderar al futuro consejo directivo.
 

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