Escuela de Ballet de la Provincia, un proyecto que democratiza la danza

 

 

María de los Ángeles Rojas
El Tribuno


Alejandra Cercená (46) asistía desde bambalinas y con pañales puestos a las presentaciones de las que participaba su mamá, Olga Parra, quien luego fuera directora del Ballet de la Provincia. Con ella realizó su formación inicial como bailarina clásica y a los 12 años ingresó mediante una audición cerrada por invitación en un selecto grupo de adolescentes que se formarían en la metodología del maestro Enrico Cecchetti en la Universidad de Michigan (EEUU). 
Desde entonces y hasta los 25 años tomó clases en Estados Unidos durante tres meses cada año con importantes maestros, coreógrafos y directores de compañías internacionales del mundo. 
Actualmente es esta experiencia la que comparte e imparte desde su rol de directora de la Escuela de Ballet de la Provincia. La institución se fundó en diciembre de 2015 y empezó a funcionar en abril de 2016. 
Entre las expectativas de logro el proyecto tenía como norte proveer bailarines altamente calificados para integrar el Ballet de la Provincia de Salta, creado en junio de 2007 y conformado inicialmente por 38 bailarines provenientes de diferentes puntos del país, y también de Brasil y Chile. 
“Queríamos que se creara la escuela para que fuera el semillero del Ballet de la Provincia y que se fuera haciendo cada vez más de los salteños”, dijo Alejandra a El Tribuno. 
Actualmente 176 niños forjan su cuerpo como un instrumento adecuado y sensible para la danza en alguna de las tres salas del subsuelo del Centro Cultural América (Mitre 23). 
De acuerdo con sus edades, están distribuidos en dos niveles de preballet: A, para seis años, y B, para siete y ocho años, y cinco niveles académicos que corresponden a la carrera de bailarín profesional. Además, en Pro Cultura Salta (Mitre 331) cursan las materias complementarias teóricas como francés, música, folclore, anatomía, danzas españolas, danzas contemporáneas y caracterización. El régimen funciona en dos turnos y los alumnos se inscriben a contraturno de su escolarización formal. 
“Salta es un lugar que está ávido de arte y hay muchos niños que siguen esta tendencia, apoyándose en las actuaciones que ven del Ballet de la Provincia”, señaló Alejandra. Agregó que este período lectivo inició el curso especial para varones que están en primero y tercer año de la carrera, que se instruyen con profesores varones egresados de la Escuela del Teatro Colón y que constituyen referencias directas para ellos. 
Los alumnos asisten a clases cuatro a cinco horas diarias de lunes a viernes y también los sábados. “Es un trabajo intensivo porque somos conscientes de que la formación de un bailarín profesional únicamente se logra con horas de trabajo y es muy sacrificada, pero hermosa”, señaló Alejandra. 

 

Proyecto transformador

En las clases se ven hileras de alumnas que aprenden a bailar a través del estudio y la internalización de las diferentes técnicas. Imitan los movimientos ejecutados por sus maestras, con la confianza puesta en llegar a ser autosuficientes. 
Un plantel de 26 personas se encarga de su educación, además de los profesores de ballet clásico, los asisten preparadores físicos en elongación y fuerza, y un médico, que es su maestro de anatomía. Aprenden bajo las directivas del método ruso Vaganova. 
El proyecto es revolucionario y transformador en sí mismo, porque pone patas arriba el paradigma de que la danza clásica es privativa de la élite. 
“Cuando se pensó la escuela, queríamos que fuese netamente social. Uno entra a una clase y no existen estratos sociales, están todos vestidos exactamente igual y lo único que los puede hacer a unos resaltar por encima de otros son las ganas y las habilidades técnicas”, destacó Alejandra. La construcción del edificio propio para la Escuela de Ballet hace que su directora se esperance en un panorama aún más extensivo. 
“Apuntamos a que cada vez la gente se acerque más a la danza clásica, que en un momento fue considerada elitista y hoy por hoy no lo es. Incluso existe una segunda etapa, que es llevar la escuela a los barrios para que todos puedan entrar en una clase, y un gran anhelo, que es llevarla al interior de la provincia”, comentó. 
Asimismo, evaluó que “la escuela es un tesoro para Salta que todos los niños deberían tratar de aprovechar, porque forma a profesionales que desde muy jóvenes pueden tener una salida laboral. A los 18 se reciben, cuando los demás jóvenes salen del secundario recién a ver qué estudiarán”. Mientras, veía a los alumnos desarrollar movimientos gráciles y coordinación de los brazos comentó: “Me vuelvo a la edad que tienen ellos y para mí hubiera sido fascinante hacer lo que ellos están haciendo hoy”. 
 

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