Julieta Cardinali: “El cine tiene que mirar más el mundo de los niños y adolescentes”

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Marina Cavalletti
El Tribuno

Todo está a punto de colapsar cuando Natacha y sus amigos aceptan el desafío de ganar la feria de ciencia y tecnología e intentarán demostrar que los perros ven los colores y lanzan desopilantes propuestas. En diálogo exclusivo con El Tribuno, Julieta Cardinali habló de su personaje, su vuelta al teatro y el rol de las mujeres en la actualidad.
Cuando construiste a tu personaje, ¿tomaste cosas de tu propia maternidad, del vínculo con tu hija?
Sí y no. Es más fácil hacer una mamá cuando lo sos, porque hay una parte que ya entendés del mecanismo de la madre y la hija. Me llevo muy bien con mi hija y estoy muy contenta con mi maternidad. La propuesta me llegó el año pasado y en ningún momento dudé, porque ya conocía los libros de Luis Pescetti en los que se basa el proyecto. Acá claramente la película es de chicos y para chicos. Es decir, los grandes acompañamos. Los protagonistas de esta historia y quienes la llevan adelante son los chicos. Tuvimos unos ensayos, en los que participó Pescetti donde un poco nos contó cómo había pensado a esa mamá, a ese papá, a la abuela. Nos ubicó respecto de la forma en que quería que lo contáramos, sin decirnos “yo quiero que los cuenten así”. Él es quien creó a estos personajes. También la directora, que es la que dirigía a los actores, tiene muy claro el mundo de Pescetti y lo que uno está ofreciendo.
Hace tiempo que el cine argentino dejó de producir películas para chicos ¿cómo ves al film en ese contexto?
Me parece que es una gran propuesta, creo que hace mucho tiempo que no sucede esto. El director, Eduardo Pinto, viene de hacer otro tipo de cine y se unió a Pescetti, que es un grande de la literatura infanto-juvenil. Me parece que es una gran propuesta para volver a arrancar un poco con este mundo de niños, de púberes, de adolescentes, que está un poco olvidado. Si no vienen de afuera a mostrarnos este tipo de cine, aquí no hay.
¿Cómo creés que se va a recibir esta película a lo largo del país?
Ojalá les guste mucho, ojalá reciban bien nuestro cine y con ganas. Creo que hace mucho tiempo que no se hace una película para chicos. Yo creo que la van a disfrutar porque cuenta más nuestra historia, nuestra idiosincrasia, cómo vamos al colegio y lo que hacemos, las travesuras. Es más parecido a lo que somos que lo que nos vienen a contar de afuera.
¿Qué aprendiste de trabajar con niños y con animales?
A tener paciencia (risas). La verdad, no fue muy fácil hacer esta película porque a los chicos se les creó un lugar muy lúdico, entonces la estaban pasando muy bien, se hicieron amigos. Fue muy sencillo porque el clima estuvo relajado, fue como hacer una película desde otro lugar. 
En la historia predomina el diálogo. ¿Eso se planteó de antemano?
Claro. Es más, Pescetti quería que fueran padres de ese estilo, no adultos gritones y de imposiciones. Él quería contar a través del diálogo, de mirarse a los ojos, de ponerse en el lugar del otro.
¿Harías nuevamente cine para chicos?
Sí, la pasé muy bien. Fundamentalmente a mí no me gusta juzgar los géneros. Hice dramas, comedias, películas de terror y ahora es la primera vez que hago una para niños. Ninguno me parece un género menor. Si me convocan a una película que me guste, la haría. Me tiene que gustar el guión más que el género.
Has hecho mucha TV, pronto estrenás esta película y volviste al teatro después de una gran pausa. ¿Qué podés contarnos de este retorno a las tablas?
Estuve diez años sin hacer teatro. En la última década hice -por sobre todas las cosas- cine, que tiene otros tiempos y otra manera. Volví a hacer teatro de una manera muy divertida, porque esta obra es con dos de mis mejores amigas de la vida: Romina Ricci y Leonora Balcarce. Un poco se dio y un poco fue una elección. El cine que hice las últimas veces me implicó viajar mucho y era incompatible con el teatro. Los primeros años largos de mi hija no me atreví a hacer teatro por el horario, entonces fue quedando un poco de costado. Esta es una obra sobre la amistad. Se llama “Mientras tanto”. En todas las secuencias ellas están esperando para entrar a algún lugar y mientras tanto están charlando. Se pueden decir barbaridades y a los dos segundos estar abrazándose y perdonándose. Tiene que ver con la intimidad de tres amigas. Ahora estoy contentísima, la estoy pasando muy bien, me divierto. Estoy feliz de haber vuelto a hacer teatro.
Por fuera de la obra, ¿cómo evaluás el momento por el que estamos atravesando las mujeres en la actualidad?
Me parece que este es un gran momento para las mujeres y creo que tenía que suceder esto. Es el momento de terminar con tanta opresión, que las mujeres empecemos a denunciar a los hombres que acosan, a los jefes que abusan, a las parejas que violentan. Hay que terminar con esta ridiculez de que por ser mujeres te pueden tocar el culo. El tema del aborto me parece muy importante y también está impulsado por las mujeres, por más que sea un tema que nos compete a todos, a hombres y a mujeres. El Ni una menos muestra el acompañamiento para que todas nos fortalezcamos co y que salga a la luz lo que tenga que salir.

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