Una marca salteña de lencería busca llevar un mensaje de fondo

La noche de bodas continúa siendo mágica, aunque actualmente la mayoría de las parejas que contrae matrimonio se conozca en la intimidad. Pensando en las ilusiones de las novias por crear un clima de romance inolvidable muchos diseñadores se proponen elaborar lencería digna de descubrir y compartir con el ser amado.

La diseñadora Fanny Chauqui lanzó recientemente su colección denominada “Ángel”. En tonos pasteles, solo cortados por un par de prendas en ladrillo, “Ángel” alía sensualidad, comodidad, elegancia y funcionalidad en corpiños, brallettes, corselettes, culottes y colaless, trabajados en diversas texturas como broderie, gasa, raso, seda, encajes, plumas y algodón.

En una producción ideada por el asesor de moda Alejandro Alcoba y exclusiva para El Tribuno, los estilistas Arturo Fonrodona y Rubén Pérez dotaron de un look etéreo y romántico a las modelos Lucía Cornejo y Valentina Moreno, que lucieron los equipos de Fanny Chauqui. La producción se realizó en instalaciones del romántico hotel boutique Balcón de la Plaza.

Fanny contó que la denominación de su colección piloto surgió de una situación personal. Un día en que estaba embargada por pensamientos tristes recibió la visita de un amigo, que le propuso llevarla a conocer los campos de La Zanja, entre los cerros de Chicoana. “Es un lugar donde se respira aire puro. Cuando lo vi me quedé sin aliento. Me parecía extraño que hubiera flores tan avanzado el otoño, pero estaba lleno de flores que se asemejan a las margaritas, rosas, amarillas y blancas”, relató Fanny.

Ella viene trabajando para novias. De hecho en febrero de este año presentó en el Centro Cultural América “Mujer vallista”. Entre esos equipos había una novia cuyo corsé y faldón estaban hechos con retacería de algodón y en la parte superior tenía aplicadas rosas hechas a mano. El toque de color se lo otorgaba la faja.

“Cuando pensamos en una novia la asociamos a un estilo francés y no con lo nuestro. De las propias novias recibía la demanda de ¿qué me voy a poner la noche de bodas? Aunque considero que Ángel no solo es para la novia, sino para mujeres que quieran crear un clima especial para un aniversario o para cualquier momento”, señaló Fanny. Para los equipos que ilustran estas páginas ella empleó telas que ya habían formado parte de otras prendas como puntillas y gasas superpuestas. Párrafo aparte merece el teñido de las plumas que finalizan una cola de novia de gasa.

“En Salta no hay textiles y como no consigo los tintes que necesito trabajo con raíces y frutos. En este caso empleé las uvas Monterrico que tengo en el fondo de casa. Estas son muy pequeñas y feas, nadie las quiere comer porque manchan los dedos. Entonces me pregunté qué otros usos podía darles”, relató. Así transformó su cocina en un laboratorio y mediante prueba y error logró el color, aunque perdió muchas plumas que reciclará con otros propósitos.

Ahora, con la fórmula escrita, se anima a mostrar los resultados, confiando en que la colección “tendrá frutos de acá a un tiempo”. Agregó que como hace modelos a medida todos los diseños se adaptan a todos los cuerpos. “Entre las mujeres que los vieron hubo sorpresa y aceptación, incluso hicieron chistes”, dijo Fanny, y seguro todas se rindieron al encanto de pensarse y sentirse un “ángel”.

 

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