Una fiesta: Cafayate se vistió de rojo y blanco con el Burrito y Compañía

Contrastando con el peor momento de la historia de River Plate, allí por 2011, nació una fuerza interior en los corazones de doce entusiastas fanáticos del millonario. A partir de ese dolor, en la mala y con la suerte esquiva, como una paradojal síntesis de fidelidad por los colores rojo y blanco nació la pujante agrupación “Cafayate es de River”, allá, lejos del ruido de la Capital Federal y del coqueto barrio de Núñez, a casi 1.500 kilómetros del mítico Monumental, en medio de los laberínticos cordones montañosos de los Valles Calchaquíes, donde el potrero y la pasión por River son un común denominador de muchos vallistos.

Esta agrupación, amalgamando la pasión con un espíritu solidario, en muy poco tiempo logró mucho, sobre todo el reconocimiento del universo River, aunque aún espera ser avalada como peña oficial. A los riverplatenses cafayateños se les ocurrió armar un festejo a lo grande y matar “dos pájaros de un tiro”: homenajear al ídolo de la casa, al emblemático goleador Pablo Saldaño, y a su vez celebrar el cumpleaños número 117 del millonario con la presencia de Ariel Ortega y otras glorias de los 90 de un River multiganador. 

La fiesta salió redonda, porque no faltó ninguno y más de 5 mil personas coparon el estadio Michel Torino de Cafayate para ver en vivo y en directo a los ídolos locales, provinciales y nacionales, en un partido fraterno entre los viejos referentes millonarios (junto a Ortega estuvieron Leonardo Astrada, Ramón Ismael “Mencho” Medina Bello y Gustavo “Chapa” Zapata) frente a los “héroes” de los ascensos de Gimnasia y Tiro a Primera División en los 90, abanderados por Saldaño, el cafayateño más famoso, escoltado nada menos que por Pedro Guiberguis, Luis Rueda, el “Coya” Castellanos, Omar “Negro” Alegre, Miguel Ibáñez y los hermanos Isidro y Raúl Iturrieta, entre otros. Del encuentro también participaron jugadores de la Liga Calchaquí, como para que la fiesta sea más integradora. 

El 2-2 del final quedará para la simple anécdota de un festejo que perdurará en la memoria de los cafayateños. En la jornada de la víspera del aniversario de River, el pasado jueves por la noche, tuvo lugar la “Gran Cena Millonaria” que la agrupación viene realizando religiosamente desde hace cuatro años, a la que no faltó ninguno de los invitados de lujo, con Ortega y Saldaño incluidos, los homenajeados y principales protagonistas del acontecimiento.
 

"Fue un homenaje en vida"

Pablo Saldaño, ídolo en su Cafayate natal, fue otro de los homenajeados en la gran fiesta. El Duende vistió las camisetas de los tres grandes de Salta, pero sin dudas fue en Gimnasia y Tiro donde se consagró.

En su fiesta y en la del millo se reencontró con sus excompañeros y lo invadió la nostalgia. “Los homenajes se hacen en vida y este fue inolvidable. Hace 19 años no me encontraba con el Pato Ibáñez, el Cococho Jiménez. Estuvieron presentes 22 de mis excompañeros y estoy muy agradecido. Fue algo nunca visto en Cafayate para la gente que no tiene la posibilidad de ver todos los días a exjugadores de Selección”, expresó Saldaño en diálogo con El Tribuno, para luego ampliar: “Me hicieron sentir que fui buena persona, buen compañero, y eso es lo más importante”.

El exdelantero del albo también se hizo tiempo para lamentar el mal momento del fútbol salteño. “Hace muchos años que no hay un equipo en Salta que identifique, que ilusione. Nuestra camada era compuesta por jugadores del norte que por dos mangos se rompieron el alma por la camiseta, siendo amigos o no. Espero que pronto la cosa cambie para bien”, concluyó Saldaño.

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