Daniel Menéndez: “Está muy fresco en la memoria de la sociedad el efecto de la deuda con el FMI"

Daniel Menéndez, coordinador nacional de Barrios de Pie, un movimiento social creado en diciembre del 2001, justo cuando el país atravesaba una profunda crisis. El espacio funciona como brazo territorial del Movimiento Libres del Sur. 
Menéndez se recibió de sociólogo en la Universidad de Buenos Aires (UBA), pero ni bien salió del colegio Carlos Pellegrini empezó a alfabetizar y dar apoyo escolar en barrios humildes de la Ciudad de Buenos Aires. Sus casi 20 años de militancia en Barrios de Pie, desde 2010 está al frente de la organización nacional, le dieron una trascendencia a nivel nacional y se convirtió un referente de los movimientos sociales. 
En una entrevista con El Tribuno, Daniel Menéndez cuestionó duramente la política económica de Cambiemos y afirmó que hay un escenario donde se va a multiplicar la pobreza. El dirigente social también criticó el acuerdo que está llevando adelante Argentina con el Fondo Monetario Internacional (FMI). “Hay un 70% de la sociedad que no quiere saber nada con que otra vez se instale el Fondo Monetario, con sus recetas económicas; la verdad hay mucha angustia, mucha preocupación, sumado a una situación social difícil”, expresó.

¿Cómo ven los movimientos sociales la decisión del gobierno de volver a pedir un crédito al Fondo Monetario Internacional?
Está muy fresco en la memoria de toda la sociedad lo que significó endeudarse con el FMI, sin duda pareciera que nada bueno puede venir de los créditos stand by. Basta con ver cómo le fue al resto de los países que pidieron esos créditos. Ir a pedir plata a cambio de establecer un determinado plan económico, que es lo que termina financiando el FMI, que está sentado en recortes, baja de la edad jubilatoria, de reforma laboral.

Desde la oposición dicen que el Gobierno está recurriendo al FMI para llevar adelante el ajuste que no se anima a hacer ¿Qué opinión tiene al respecto?
La verdad que no sé cuál es la estrategia última del Gobierno que lo llevó a tomar esta medida. Lo que sí sé es que socialmente es inviable aplicar las políticas y sostener legitimidad. Si se define ir por ese camino lo que va a generar es una importante conflictividad social y una utilización de la fuerza de seguridad en esquemas represivos que se van a sostener con una realidad cotidiana y que va a tener un enorme costo social. Es muy difícil de prever una continuidad en la consideración popular porque son medidas muy agresivas y que más allá de los intereses del Gobierno en renovar su reelección en el 2019, que va a estar muy agravado, va a dejar un país mucho peor. Habrá costos sociales muy grandes, sobre un escenario donde ya hay un 30% de pobreza. Pretender volcar un ajuste del tamaño que se prevé implica que no haya crecimiento económico, un nivel de inflación por sobre el 30%, la devaluación se traslada a los precios de los alimentos, el achicamiento de la económica en un escenario recesivo, donde se achican los ingresos y suben los costos de vida. Es un escenario donde se va a multiplicar la pobreza. No hay nada bueno en el horizonte y están preparando una respuesta represiva ante los reclamos que, sin duda, van a aparecer casi a diario si se avanza en este tono de ajuste, que pareciera que esta a la vuelta de la esquina. 

¿Por qué piensa que se llegó a esta situación económica?
A mí me parece que ha habido una crisis económica provocada por la corrida cambiaria que aceleraron los tiempos, ha habido mucha irresponsabilidad del Gobierno en un montón de decisiones previas que se han tomado, cómo quitarle las regulaciones al mercado financiero para que pueda llenarse de capitales especulativos, que fueron atrás de las Lebac y una vez adentro llevaron enormes ganancias. Se financió una fuga de capitales muy importante, el país ha perdido 11 mil millones de dólares. Hay una enorme irresponsabilidad, porque son fondos que podrían haberse destinado a infraestructura y al desarrollo del país. Se han garantizado enormes ganancias por complicidad o por ineptitud y hoy nos dejan en un estado de muchas fragilidad y me parece que la última salida es seguir empeorando el horizonte. Sin duda, el Gobierno debería garantizar determinados intereses, pero parece que esos intereses son voraces en términos de su necesidad de ganancia y que en muchos casos no entienden de gobernabilidad. Han dejado al país y al Gobierno en un escenario complejo, si avanzan en un camino de ajuste cómo concurrir al FMI hace prever. 

¿Qué opinión tiene sobre la cantidad de protestas y movilizaciones que se vienen dando en estos últimos meses?
Nosotros vemos que hay una sociedad con ganas de expresarse. Hay un 70% de la población que no quiere saber nada con que otra vez se instale la presencia del Fondo Monetario con recetas económicas. La verdad hay mucha angustia, mucha preocupación, sumado a una situación social difícil. Las perspectivas son de angustia y estar en la calle, manifestarse, va construyendo ciertas certezas de por lo menos ponerle el cuerpo a un reclamo para que el Gobierno atienda. Sin dudas hay una caída en la imagen del Gobierno, se lo ve en todas las encuestas. Las movilizaciones se van a repetir y cada vez van a ser más frecuentes. Desde luego se van a dar escenarios de cada vez mayor conflictividad, con una presencia popular muy fuerte y es importante que el Gobierno no avance en una tentación hacia esquemas represivos. Eso me parece que hay que alertarlo, porque hay algunas una propuestas vinculas con el uso de las Fuerzas Armadas en el escenario interno represivo. Son todos escenarios que complejizan cada vez más la situación. 

La reforma laboral se tratará en las próximas semanas. ¿Será un motivo de conflicto también?
Creo que va a haber un escenario de conflictividad. Ya hay sectores que tienen una clara visión de confrontación a esta política económica y otros sectores que están con más dudas, que este escenario con una disparada de la inflación los va a poner en un conflicto para discutir las paritarias que se han cerrado. Todo naturalmente va a llevar a que no se acepte dentro del movimiento obrero una reducción de los convenios. Ese contexto va a hacer que sea muy complejo poder avanzar en la reforma como el Gobierno pretende.

¿Estamos entrando en una etapa recesiva de la economía?
Sin dudas. Uno descuenta que el escenario va a ser ese, por las medidas que están tomando. Salvo que haya un cambio de política muy marcado, lo que hoy están proponiendo es ese escenario, donde la inflación baje a partir de que se reduzca fuertemente la actividad. Los datos de hace una semana, que se renovaron las Lebac al 40 por ciento, con el aumento de las tasas a ese nivel ningún capital va a venir. El que está metido en un esquema productivo, la reducción de la actividad le va a impactar por no poder vender lo que produce, entonces se va a avanzar en los despidos o en los cierres. Todo eso deteriora la situación y nos genera una mayor presión, porque esa gente vuelve a la parroquia, a la iglesia a buscar asistencia alimentaria en los movimientos sociales y eso genera un mayor dinamismo y un mayor descontento en el barrio. Sin duda la económica está a la baja hoy y las perspectivas son que se mantenga.
 

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