El sábado falleció el director del diario ABC Color de Paraguay, Aldo Zuccolillo, famoso por su apodo de Acero y por la persecución que padeció durante la dictadura del general Alfredo Stroessner. Zuccolillo es considerado un estandarte en la defensa de la libertad de expresión en su país pero fue modélico en una época en que todo el subcontinente padecía regímenes totalitarios. El editor fue miembro de la Comisión para la Libertad de Prensa de la Sociedad Interamericana de Prensa en los años 80 y anfitrión más de una vez en Asunción de los debates de esta organización, según publica Clarín.

Tenía 89 años y había sufrido el jueves un accidente cerebrovascular. Hasta entonces mantuvo la dirección de su periódico que había fundado en 1967. El régimen militar lo clausuró en 1984 después de una extensa contienda y lluvia de sanciones por sus editoriales, las denuncias de corrupción y la demanda del regreso de la democracia. El diario volvió a circular tras la caída de la dictadura a finales de esa década.

 Quien haya viajado en esos años a Paraguay como periodista y cubierto el día a día de ese brutal régimen autoritario que se extendió 34 años, seguramente paró un rato o mucho en la residencia de Acero. A los más amigos los solía recibir en la cocina junto a su mujer para comer en una pequeña mesa que hacía más íntimo el encuentro y relatar lo que iba sabiendo de la decadencia del régimen y cómo imaginaba el futuro. Esos diálogos le fascinaban y los continuaba en sus oficinas del periódico, que se mantenían abiertas a pesar de la presión de la tiranía que también buscó cerrar el edificio. ABC Color era el sitio de las noticias y del análisis y al mismo tiempo, mientras pudo circular, el vocero de la oposición que vivía en su mayoría exiliada en Buenos Aires.

Cada tanto esa legión de disidentes se lanzaba a una operación que sabían fallida de antemano. Los opositores, entre ellos el centrista Domingo Laiño, el demócrata cristiano Luis Resk o los nacionalistas hermanos Saguier, se embarcaban en un avión con rumbo a Asunción donde la policía los esperaba en el aeropuerto llamado también Alfredo Stroeer. Eran demorados frente a un gran retrato del dictador, hasta que se los volvía a embarcar en el mismo avión y devuelto a Buenos Aires. Solo ABC Color se atrevía a consignar esa aventura reiterada, o las batallas campales en las calles por las movilizaciones populares y hasta la palabra del obispo rojo, Melanio Medina, quien vivía en el Chaco y era uno de los sacerdotes que con mayor fervor combatió al autoritarismo stronista. La pasión de Zuccolillo siguió en democracia y también sus luchas. Fue blanco hasta el final de decenas de demandas por sus investigaciones y denuncias de negociados. Hacía lo que había que hacer.

Diario pionero


Fundó el diario ABC Color en 1967 e introdujo la novedad de la imprenta offset, que imprimía a color.  Además, apostó por el formato tabloide. Rápidamente desplazó al histórico diario La Tribuna. El diario fue clausurado en marzo de 1984 por la dictadura stronista, por defender la libertad. Fue reabierto en 1989, tras la caída del dictador. Visionario, abrió la edición digital del diario ABC Color en 1996. Desde mediados del año 2000 apostó por ABC TV, que tuvo su salida primero a través de plataformas como YouTube y luego a través de la página de ABC Digital desde 2013. Desde 2017, ABC TV es un canal de cable. También se hizo con la radio ABC Cardinal desde enero de 2016.

Una historia en común

Cuando diario El Tribuno decidió, a fines de la década del 60, ser el primer diario argentino impreso en offset recibió la asistencia de Aldo Zuccolillo, que puso a su diario a disposición para la capacitación del personal técnico y de redacción de nuestro matutino, entonces dirigido por Roberto Romero. 
Desde entonces se mantuvo una amistad perdurable entre los propietarios de ambas empresas, que continuó en la Sociedad Interamericana de Prensa, en especial cuando las dictaduras reinaban en América del Sur. Aldo Zuccolillo fue una víctima de la dictadura del general Stroessner, que llegó a encarcelarlo.
Por entonces la SIP y la conducción de El Tribuno  realizaron gestiones en su defensa y por su liberación.
El presidente electo del Paraguay, Mario Abdo Benítez, también lamentó ayer su fallecimiento, al igual que cientos de políticos y comunicadores, y alabó su “gran legado de lucha por la libertad de prensa en Paraguay”.
En 2013, 2014 y 2017 fue declarado como el hombre más influyente del país por el diario económico local 5 Días, que calcula que su grupo empresarial emplea a unas de 10.500 personas, siendo el segundo mayor empleador del país.

Una vida dedicada al servicio de la verdad

Aldo Zuccolillo nació en Asunción el 3 de julio de 1929. Estudió marketing y administración de empresas. Dirigió los bienes de la familia desde su juventud, hasta que el 8 de agosto de 1967 funda el diario ABC Color. La creación del periódico fue una respuesta a la necesidad de fomentar la libertad de expresión en el país, entonces bajo la dictadura del general Alfredo Stroessner, cuyo gobierno repudiaba cualquier crítica y mantenía a la población dominada por el miedo.
ABC Color, con muchos obstáculos, desarrolló durante 17 años el mejor periodismo que pudo, dada la constante represión policial, cuyo resultado fue, en ese lapso, el apresamiento de sus periodistas en 32 ocasiones, en dos de ellas al mismo director del diario.
Finalmente, la dictadura stronista no pudiendo soportar ya la publicación del resultado de las investigaciones de los periodistas del diario, y no logrando amedrentarlos ni sobornarlos, ni a ellos ni al diario, optó por la más drástica de las censuras: el 22 de marzo de 1984 lo clausuró, alegando que el diario “incitaba a la violencia, amenazaba la paz pública, buscando subvertir el orden constituido, inspirado por el marxismo internacional apátrida que buscaba destruir las instituciones democráticas de la república”. 

Fuerte presencia en la prensa de América

Aldo Zuccolillo fue director de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) por 30 años. Últimamente fue vicepresidente del Comité de Libertad de Prensa y director del Centro Técnico de dicha institución, que agrupa a más de 1.000 diarios, revistas y gente de prensa del continente americano. En numerosas oportunidades formó parte de delegaciones de la SIP a países latinoamericanos donde la libertad de prensa y la libre circulación de los diarios estaban amenazadas o conculcadas por sus gobernantes. Junto a directores de la SIP, concurrió a la Conferencia sobre Libertad de Expresión en el Asia Central, convocada por la Unesco, en Almá Atá, Kasajstán, en noviembre de 1992.
En 1985 recibió el Premio “María Moors Cabot”, de la Universidad de Columbia de Nueva York, “por contribuciones periodísticas al entendimiento interamericano”. En el mismo año la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), por su parte, le otorgó el premio “Pedro Joaquín Chamorro”, en la categoría de Libertad de Prensa, “en reconocimiento a su firme postura contra la dictadura de Stroessner”. El Gobierno de Taiwán, le otorgó el Premio de Comunicación Internacional en el año 1998. 

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