"Ayer nomás ardió el pueblo": se cumplen 46 años del Animanazo

El 18 de julio de 1972, un grupo de trabajadores de la Bodega Animaná protagonizó un levantamiento porque los dueños de la empresa no pagaban los sueldos desde hacía seis meses. La movilización, que contó con el apoyo de los trabajadores de otras bodegas y de toda la comunidad, se conoció como el Animanazo. 

El “Animanazo” forma parte del ciclo de insurreciones y puebladas iniciado en 1969, cuando todas las ciudades del país eran un polvorín. En nuestra provincia, el “salteñazo” de mayo de 1969 se repitió con renovada intensidad en noviembre de 1970, cuando muere asesinado el trabajador Roberto Díaz en una manifestación que recorría el centro de la ciudad. Más tarde, el 26 y 27 de junio de 1972, vuelven a enfrentarse obreros y estudiantes con la Policía, esta vez en repudio del asesinato del estudiante salteño de Embarcación, Víctor Villalba, durante las manifestaciones de junio en Tucumán. 

El reclamo comenzó en la puerta del lugar del trabajo, pero se fue expandiendo cuando la Policía detuvo a cuatro delegados del sindicato. Ante esa situación, los obreros tomaron también la Municipalidad, la Policía, cortaron la ruta y marcharon hasta Cafayate para pedir la liberación de sus compañeros. Finalmente, el conflicto se solucionó con la intervención del Estado que se hizo cargo de la deuda de la estancia vitivinícola y pagó los sueldos de los empleados.

Pero no solo las ciudades se encendían, también el campo. Desde 1970, en las provincias del norte y noreste se organizaban las Ligas Agrarias, en lucha contra la concentración de la propiedad de la tierra, la proletarización y pauperización de pequeños productores agrícolas y trabajadores con parcelas y los desalojos.

A diferencia de las rebeliones agrarias de otros lugares, el Animanazo tuvo un carácter predominantemente obrero, y de tal magnitud en cuanto a la solidaridad generada en el pueblo, por lo que muchos hablan de una “pueblada”.

 

Desde hacía meses, los obreros vitivinícolas de Bodegas Animaná, en el departamento San Carlos, venían luchando por permanentes problemas salariales. Pablo Ríos, secretario general del sindicato de obreros vitivinícolas, afirmaba que “era un problema viejísimo. Por una pelea entre los socios, que tenemos que pagar nosotros”. Transitaron el año 1972 por varias huelgas, ollas populares y negociaciones ante la Dirección de Trabajo, hasta que el 18 de julio de 1972, decidieron pasa a otras formas de lucha.

En la noche de ese día, el pequeñísimo pueblo de Animaná, de 500 habitantes, se transformó en una asamblea popular, formada por obreros, sus familias, vecinos y comerciantes, quienes solidariamente, venían fiando hacía meses a los trabajadores para que sus familias pudieran comer.

La asamblea no sólo decidió ocupar la bodega, pedir su expropiación y entrega de los bienes a una “corporación de trabajadores de la zona”, sino que ocupó la Municipalidad y nombró a su propio Intendente, el sindicalista Inocencio Ramírez, con la iniciativa de llamar a elecciones si el conflicto no se resolvía. Con la colaboración de todo el pueblo levantaron una olla popular, y al día siguiente, el 19 de julio, hicieron un piquete. En el corte de la ruta 40, cobraban un “impuesto de paso” destinado a comprar alimentos para los afectados por la situación de “indigencia material”, pero también para garantizar la efectividad de las medidas de lucha emprendidas.

Por el momento, la envergadura de los acontecimientos no daba margen al Estado para reprimir, pero días después, en medio de las negociaciones para una solución transitoria del conflicto y levantadas algunas medidas de fuerza, el Estado desarrolló un tarea de persecución y detención de los dirigentes Inocencio Ramírez y Pablo Ríos, por “usurpación de propiedad”.

Huelga general

Ante la noticia, el 9 de agosto, una asamblea de 200 personas del pueblo, resolvió iniciar una huelga general y marchar hacia el destacamento policial para declararse corresponsable del Animanazo y en repudio a las detenciones de Ríos y Ramírez. Ante el aviso de que el problema debía ser planteado ante la superioridad policial de Cafayate, el pueblo entero inició la marcha por las rutas. La escuela cerró sus puertas, y junto a comerciantes que hicieron lo propio, se sumaron a la marcha. En el camino, distintos pobladores y obreros de otras bodegas abandonaron sus tareas, formando una columna de800 personas avanzando hacia Cafayate.

Pablo Ríos, secretario general del Sindicato de Obreros Vitivinícolas

Ya en la plaza de ese pueblo, los manifestantes junto al dirigente de la CGT Guillermo Álzaga y el abogado Julio Mera, permanecieron hasta la noche con la idea de partir a Salta y exigir la liberación de los detenidos. No fue necesario, ya que frente a tal movilización, Ríos y Ramírez fueron liberados y declarados inocentes por falta de mérito al día siguiente.

La reconstrucción

Inspirados en el Animanazo, Armando Tejada Gómez y César Isella compusieron Fuego en Animaná, cuya primera grabación fue interpretada por Isella y Los Trovadores en el álbum A José Pedroni, editado ese mismo año.

Video gentileza YouTube

Los hechos han sido recogidos también en el documental Donde hubo fuego (2016) de Santiago Álvarez, Carlos Muller y Ricardo Bima. La producción , que relata y reivindica la lucha de los trabajadores vitivinícolas de los valles en la década de los 70, se estrenó en marzo de 2016 en Salta.

Fuente: Archivo El Tribuno. Investigación de Irene Soler y Carlos Abraham, etc.

 

 

 

 

 

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