La papa andina fue la reina de una gran fiesta en El Alfarcito

La estrella del encuentro fue la papa. Nadie se fue de El Alfarcito sin su bolsita de este cultivo maravilloso, prueba de que la colonización no logró destruir el espíritu de la cocina andina como un espacio de amparo y afecto, donde el fogón es la Qeri Awicha, una abuela que alimenta para llenar más el alma que la panza. Así lo sintió el padre Chifri cuando inauguró en 2010 esta Fiesta de la Papa Andina que ayer celebró su octava edición entre los cerros del Toro. Él buscó hacer visibles a los habitantes de las comunidades dispersas en esta quebrada que besa al Valle de Lerma y a la Puna; quiso mostrar sus producciones y sus talentos; les propuso oportunidades y un futuro. Ayer se pudo ver en El Alfarcito que las semillas de inclusión que sembró Chifri tienen raíces fuertes y frutos. Se pudo ver su obra despojada de mezquindades en cada mesón de papas dispuestas a la venta y en cada puesto de comida andina. Gracias a este sacerdote genial que vivió lo suficiente para encender un fuego eterno entre los cerros del Toro, los habitantes de esas soledades entendieron su valor personal y productivo. Ahora se sabe que son pródigos y muchos, que cultivan, que cocinan, que tejen y crean... Con más de 5.000 personas, los cerros se adornaron ayer con un collar de autos que subieron por la ruta nacional 51 hasta El Alfarcito, donde los 14 puestos de papas andinas, 12 de comidas regionales y varios de tejidos y artesanías esperaron para deleitar a los visitantes de la octava edición de esta fiesta que el padre Chifri soñó en grande. La fuerza de ese sueño es el aliento de cada siembra y de cada cosecha; y es el impulso que convoca a los miles de visitantes que se dan cita hace ocho años en la quebrada.

"El Alfarcito goza de un sol maravilloso, no se siente frío y hay muchísima gente de visita, no paran de llegar. Los puestos de papa andina están instalados desde muy temprano, igual que los puestos de comida regional en la plaza, y se espera la actuación de los conjuntos folclóricos para animar un día bendecido por una suave brisa", relató el vocero de la Fundación Alfarcito, Carlos Figueroa.

"Se instalaron 12 puestos de comida andina y regional con cordero, cabrito, llama, maíz, habas y variedad de papas. Además, hay dulces regionales y fruta deshidratada. La bolsa de papa andina y papa oca de 1 kg se vendió en la fiesta a 40 pesos y hubo muchísima demanda. Un dato especial es que los chicos del colegio secundario de El Alfarcito pusieron un puesto de comida y con mucha creatividad ofrecían la "cajita feliz" de la quebrada "Mc Cardon" con un dibujo de una llama y la imagen de El Alfarcito. Eso llamó mucho la atención", detalló Carlos Figueroa.

Daniel Canónica, presidente de la Fundación Alfarcito, un silencioso y vehemente luchador por la continuidad de la obra del padre Chifri, su entrañable amigo mientras vivió, dijo: "Esta es una fiesta extraordinaria para honrar la memoria de Chifri, para revivir y recordar su integridad, su pensar permanente en los demás, sobre todo en los más vulnerables. Nosotros, desde la fundación que él creó tratamos de continuar su hermosa obra de amor en esta octava Fiesta de la Papa Andina".

El erke al alcance de todos

Cantaron ayer en la Fiesta de la Papa Andina Los Ñaños, el Dúo Tucanychaya, Leo Tejerina, Los del Portezuelo, El Palomar, Alma Joven, El Malvinero, Voces del Corazón, Melodías del Viento, entre otros talentosos artistas que se acercaron a la fiesta a sumar su calidad artística y su alegría. 

Cada minuto arribaba más gente a disfrutar del sol de altura y de la deliciosa comida andina hecha por los que saben. 

Otra genialidad de esta edición de la fiesta fue un puesto de erkes para que los turistas los pudieran tocar y hacer sonar. El erke es un instrumento musical de viento, con embocadura lateral, cuyo pabellón se prolonga en dos o más cañas insertadas entre sí hasta alcanzar entre 2 y 6 metros de largo; es típico del noroeste argentino y emite un sonido más grave o más agudo de acuerdo con el largo del tubo. “Fue increíble la idea de este vecino de la quebrada, los turistas no paraban de hacer cola para ejecutar los erkes”, contó Figueroa.

La magia indiscutible de la cocina andina, simpre vigente 

Más de 5.000 personas pasaron ayer por El Alfarcito para llevarse una bolsa con papas andinas y papas oca de pieles rojas, moradas, amarillas y pulpas coloreadas, de unas 30 variedades que existen y que constituyen cultivos orgánicos.

Debido a las frías temperaturas de la Puna no desarrollan gran tamaño, pero sí concentran muchos minerales. 

Ni la gastronomía fuerte y creativa de Europa puede resistirse al encanto de la papa andina que, al calor de un horno a leña y de las ollas de barro, invita a probar verdaderos olores y sabores de la tierra.

Los visitantes se llevaron ayer de El Alfarcito las papas pero también el aire fresco de los cerros del Toro y la sonrisa franca e inolvidable de los pobladores de la quebrada.

Contacto

Para contactarse con Fundacion Alfarcito y conocer la extensa obra solidaria del padre Chifri, los interesados podrán hacerlo a través de Facebook: Fundacion Alfarcito; también a través de Twitter e Instagram o por mail a: contacto@funda cionalfarcito.org.ar 

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