Brutal ajuste de cuentas a tiros al estilo "patrón  del mal"

Una balacera que dejó un tendal de heridos graves se produjo en la madrugada del sábado en una finca privada cercana a la localidad de Colonia Santa Rosa, en el departamento Orán, en el norte de la provincial.

El violento suceso volvió a encender el alarma del termómetro de violencia en el departamento Orán, uno de los más violentos de la República Argentina y el lugar donde los crímenes y ajustes por narcotráfico están a la cabeza de las estadísticas nacionales, teniendo en cuenta la cantidad de delitos de esta naturaleza por la cantidad de habitantes.

Como en otros atentados, los heridos poco recuerdan del hecho y sus denuncias, según una fuente, están viciadas de inexactitudes.

Por esta razón el fiscal penal con jurisdicción en la zona dispuso que la totalidad de las actuaciones las lleven a cabo personal de la Brigada de Investigaciones de Orán.

Hasta el momento no se informó oficialmente sobre la identidad de los agresores como tampoco el móvil de tamaña agresión con arma de fuego que alcanzó a tres personas que se hallaban celebrando el Día del Amigo en una finca de Colonia Santa Rosa.

Muchas son las versiones sobre el suceso que conmocionó una vez más al departamento Orán, que de a poco se va acostumbrando a las crónicas sangrientas de sus calles pobres y violentas.

Según la Policía de Salta, el hecho tuvo lugar en la madrugada del sábado, aunque no precisa la hora, cuando personal de la comisaría 23 de Colonia Santa Rosa, a través de un llamado telefónico, tomó conocimiento de que en una de las fincas de la zona se encontrarían al menos tres personas heridas con un arma de fuego.

Movilizada la fuerza pública hacia finca Gregorio, el personal policial constató que en el lugar se encontraban tres hombres lesionados.

Uno de ellos sangraba por un glúteo, pero trascendió que la bala le había ingresado por los testículos.

En tanto otro de los heridos había sido alcanzado en el cuello, mientras que el tercero recibió un disparo en el rostro.

La fuente consultada ayer por El Tribuno indicó que el más lúcido de los heridos expresó que a la finca ingresó un grupo armado y uno de ellos, de campera blanca, les disparó sin mediar palabras, una bala para cada uno.

Tras el acto y el silencio se retiraron del lugar. Se sabe que los heridos no dieron precisiones sobre sus atacantes ni la razón de tamaño atentado, digno del gansterismo clásico.

Uno de los heridos relató que se encontraba compartiendo una noche de "amigos" junto varias personas, se cree que había mujeres en el lugar, cuando ingresaron a la finca dos personas que no dialogaron sino que ejecutaron un libreto ya preparado. Los médicos de guardia determinaron que Fernando R. sufrió un grave disparo en la entrepierna, Héctor I. lo recibió en el cuello con entrada sin salida, mientras que a Juan G. lo balearon en el rostro, con orificio de entrada y salida.

Antecedente cercano

En mayo del 2017, un hombre que esperaba los sándwiches en una plaza de Orán fue ajusticiado delante de su familia de cinco tiros. El sicario (ahora detenido) huyó caminando hasta donde se hallaba su cómplice en una moto.
La víctima fue identificada por la Policía como Raúl “Lalo” Martínez, de 37 años, quien estaba acompañado por su mujer y un hijo de la pareja.
Todo sucedió pasadas las 22 horas, cuando Martínez estacionó su vehículo y bajó de su camioneta Toyota Hilux en la esquina de las calles Esquiú y Alvarado en pleno centro oranense, para comprar unos choripanes. 
Después de hacer su pedido, se le acercó un hombre que, sin mediar ningún tipo de palabra, sacó de entre sus ropas un revólver y le disparó cinco veces.
 Tres de los disparos dieron directamente en su cabeza.
La víctima era finquero. Su muerte mostró los nuevos métodos de la frontera.

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Sección Editorial

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