OSO DE ANTEOJOS
Hay evidencia científica de que el oso que encarna la leyenda del “Ucumar” habita en Salta
Se trata del oso andino o de anteojos, el más austral del planeta. Un grupo de investigadores se encuentra abocado a su estudio en las Yungas tucumano-oranenses.

El enigmático oso de anteojos o andino ha dado indicios de habitar en la zona de las Yungas. Se trata de la especie que inspiró la leyenda del “Ucumar” y que también es conocida con los nombres de oso sudamericano, oso frontino, jukumari, ukuku y ucumari.
El biólogo salteño Fernando del Moral señala en uno de sus estudios, que se han reportado recientemente pruebas indirectas fehacientes de sus existencia actual en el país. “Hay osos -andinos- en territorio salteño, aunque esto en su momento ha resultado controversial”, señaló Del Moral.
Respecto de los estudios realizados sobre este tema, el investigador en diálogo con El Tribuno señaló: “La información científica que se analizaron en su momento han sido muestras biológicas, heces y pelos de las cuales se ha extraído ADN, aparte de las evidencias indirectas que existen, como ser las huellas”. 
Del Moral aclaró que no se han avistado ejemplares todavía debido, entre otras cosas, a que la densidad de la población de estos ejemplares sería muy baja. “Hay que tener en cuenta que es el oso más austral del mundo y no sabemos si está en un proceso de endogamia, de pérdida de diversidad genética, además. Es por ello, que entre los próximos pasos a seguir está el de avanzar con estos tópicos y en paralelo estamos colocando trampas cámaras en algunos sitios específicos para registrarlos y monitorear su presencia con estos dispositivos”. 


La Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN) ha reconocido la presencia del oso en territorio argentino. 

Los únicos ejemplares cautivos de la especie en el país se encuentran en el ecoparque de Buenos Aires, donde recientemente se disparó una polémica por su posible traslado fuera del territorio nacional. El exdirector del Zoo de Buenos Aires, Claudio Bertonatti, explicó que se trata del único oso verdadero de Sudamérica, por lo que se debería poner en valor a esta especie emblemática en la Argentina e integrar los esfuerzos, internos y externos, para su conservación.  

El territorio del oso de anteojos

Atraídos por esa posibilidad, investigadores salteños emprendieron tiempo atrás un relevamiento en la amplia zona que abarca la Reserva de Biósferea de las Yungas. Se trata de una área amplísima de selva tucumano-oranense. El estudio se centró específicamente en las Serranías de Mesada, al noroeste de Salta; y en Esquina de Naranjo, al Sudeste de Jujuy. Con 25 km2 de extensión cada uno, aproximadamente. Dichas áreas fueron recorridas en búsqueda de diferentes indicios indirectos de actividad del oso, según consta en los informes dados a conocer en el Portal del Oso Andino, que lleva el sello de la Wildlife Conservation Society. 
Es así, que según los estudios, pudieron recolectarse datos aportados por huellas, arañazos, comederos, dormideros y heces. También se recogieron muestras biológicas, para su análisis ultraestructural y dietario: es decir, pelos y heces.

Se obtuvieron 26 registros nuevos de osos andinos en la Selva Montana, Bosque Montano y Pastizales de Altura y en altitudes que van entre los 1.200 y los 2.000 msnm. Allí, precisamente, se encuentran 16 especies de plantas consumidas por el oso en la región. 

El estudio concluye, que el oso andino tendría densidades muy bajas en la zona. Por último, señala la vital importancia de establecer de forma urgente un corredor entre la Reserva de Biósfera de las Yungas y la Reserva de Flora y Fauna de Tariquia (Tarija, Bolivia); de más de 13.400 km2, para frenar su fragmentación en la cuenca alta del río Bermejo; asegurando el flujo génico natural de esta población en el límite sur de su distribución.

Su hábitat y características

El oso andino (Tremarctos ornatus) habita a lo largo de la Cordillera de los Andes. Sin embargo, poco se sabe sobre su distribución en el extremo sur. La especie fue categorizada como vulnerable por la Unión para la Conservación de la Naturaleza y corre peligro de extinción por una alarmante disminución de su población.
Residentes de Bolivia, según detalla la bibliografía existente sobre la especie, avistaron ejemplares cerca de la frontera con Argentina, lo que fortalece los indicios sobre su presencia en el norte argentino. También revelan signos de actividades del oso andino cerca del Parque Nacional Baritú. 
El oso andino es el segundo mamífero más grande de esta parte del continente. Su rasgo más característico es el patrón de color alrededor de sus ojos, que se asemeja a unos anteojos. La Bioenciclopedia brinda sus principales características: es un oso robusto de tamaño mediano.

Los machos superan en tamaño a las hembras y pueden ser el doble de pesados que ellas. La longitud cabeza-cuerpo es de 120 a 200 centímetros. Los machos pesan entre 100 y 200 kg y las hembras de 35 a 82 kg.

Los individuos tienen una cabeza redondeada y hocico más corto que el de otros úrsidos. Las orejas son redondeadas y pequeñas, y posee un cuello corto y grueso. De las 4 patas, las delanteras son más largas que las traseras; esto les permite escalar árboles. El pelaje es de color marrón o negro, y también puede ser rojizo. Como su nombre sugiere, cuenta con marcas de color claro en forma de anillos alrededor de los ojos, que en algunos casos se extienden hasta el cuello y el pecho.