Imanol Arias: "Pocas cosas en mi vida, ni el amor, me han durado tanto como mi pasión por Argentina"

Pasó casi un cuarto de siglo antes de que el reconocido actor Imanol Arias, volviese a pisar un escenario.  Así, y tras 24 años de ausencia sobre las tablas, regresa al teatro con “La vida a palos” un espectáculo que conjuga poesía y  música basado en un texto de Pedro Atienzo. El español, que se presentará durante cuatro semanas en el teatro Maipo de Buenos Aires, destacó que se trata de una obra donde aparecen “la muerte, el amor y los recuerdos”.

El Tribuno se acercó a la conferencia de prensa donde el actor se refirió a cuestiones diversas, haciendo eje en el proyecto que lo trae a la emblemática sala porteña:  “El texto teatral es como una piedra sobre la que tienes que trabajar. Yo creí que iba a ser una experiencia más agónica, pero no lo fue”  indicó y señaló que el texto “es un poema enorme, con un lenguaje salvaje, que se nutre de flamenco" dijo  ante los medios, en compañía  de Carlota Ferrer, Barnabas Hangonyi “Batio” y Aitor Luna, elenco de la obra.

“Hace 24 años que no hago teatro, pero en ese lapso he venido a este país unas treinta veces. Afortunadamente a  la Argentina nunca  la abandoné. Pocas cosas en mi vida han durado tanto como mi amor por Argentina… incluso ningún matrimonio. Tengo mucho amor por este país y me gusta estar aquí” También aclaró que en “La vida a palos” aborda distintos roles y confesó: “Parte de la dificultad que yo tenía con los personajes que hago en la obra, la ha resuelto Carlota, ella tiene el secreto. Ella trabaja mucho con el autor del texto, como si fueran hermanos”, reveló.

En este contexto,  Arias se refirió por otra parte a la situación política de nuestro país, y opinó: ”En Europa hemos tenido ajustes muy duros, y es más porque siempre le toca a los mismos. Esto ya lo vimos con sueldo mínimos, contratos precarizados donde cada día más los derechos de los trabajadores se complican.” y  consideró: ”Este país no se merece la tasa de pobreza que tiene.” El recordado protagonista de Camila,  prosiguió: “Recuerdo con mucha añoranza la clase media argentina cuando vine en el 83 al país, y también en el 94,  en otra vuelta a acá,  donde también planteaban que la educación tendría que ser privada, donde yo asistía pasmado a que iban a desmantelar una universidad con 2 millones de personas de clase media. Y también me viene a la memoria la huelga de los maestros frente al congreso, en la que en vez de cortar las calles se dejaban morir de hambre. Hay mucho desequilibrio en el mundo y tiene que equilibrarse”, remarcó.

En otro orden de cosas, sobre el uso de las tecnologías y las redes sociales, el actor subrayó que “el artista ha perdido el anonimato de observar y ser observado y no interrumpido, ni detectado. Me cuesta mucho entregarme al nuevo instrumento,  aunque lo acepto. No me llevo mal, pero tampoco entro en el juego de tener seguidores” en es ste sentido indicó que aquello que no le puede faltar a un actor es “La lengua es nuestro acervo común, lo que nos une,  nos inspira, es nuestra forma de comunicar, cada vez intento ser más cuidadosos, preciso y disfrutar de nuestra lengua, por lo tanto dar un mensaje en 140 caracteres me parece casi imposible”.

Además, sobre la relación paternofilial que se traza en la obra, recordó a quien lo trajo al mundo con humor y aseguró “muchas veces nos encontramos haciendo eso que odiábamos de nuestros padres, incluso peor que ellos. Creo que a un padre siempre hay que aceptarlo”.  Finalmente, como quien se mira al espejo tras una extensa jornada, concluyó: “Acepto los errores, me contradigo todo el día. Me ha ido muy bien, no tengo resquemores, intento ser agradecido”.

Sobre la obra

“La vida a palos” está basada en un texto fundamental de Pedro Atienza que sirve como perfecto vehículo para el regreso a los escenarios del consagrado actor Imanol Arias luego de 24 años de ausencia. En él se cuenta la historia de un hombre que enfrentando sus últimos días se reencuentra con el hijo a quien no ve desde pequeño - rol a cargo del joven actor español Aitor Luna-   y con quien se embarca en un viaje hacia el pasado  para tratar de desentrañar  el aparente sinsentido de su vida,  que ha sido marcada a fuego por tormentosos y ambiguos amores al ritmo ancestral del flamenco.

Complementan las etapas del metafórico viaje la actriz y bailarina Guadalupe Lancho encarnando a las diferentes mujeres de la historia, el  cantaor Raúl Jiménez y el cellista Batio, que interpretan martinetes, soleares, colombinas, fandangos, nanas y tarantos que son las variedades más tradicionales del cante, conocidas como “los palos del flamenco”

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