Urkupiña, la devoción que crece cada año entre las familias salteñas

"Estamos en un tiempo de peticiones en el que tenemos que tener nuestra fe fuerte y madura", dijo el cura párroco de la iglesia Del Pilar, Javier Mamaní.

En el día de la Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María a los Cielos, la calle Mitre al 1400 se vistió de papeles de colores por la fiesta en honor a la Madre y Señora de Urkupiña. Se bendijeron vehículos y ofrendas por la calle Anzoátegui y se celebraron misas desde las 9 hasta las 21.

"Estamos atravesando situaciones duras por lo que debe primar el diálogo, hay que escucharnos y llegar a comunicarnos sin mal. Tienen que renacer las esperanzas y las debemos sacar de las cosas simples y sencillas. En ese sentido la solidaridad es central; especialmente entre la familia y los vecinos", dijo Mamaní.

También se refirió al uso indebido de la pirotecnia. "Nosotros exhortamos a nuestros fieles a respetar a nuestros vecinos y no usar pirotecnia. Lo venimos haciendo desde hace años, desde antes que salga la ordenanza. Debemos entender que no somos más fieles por más cohetes que tiremos sino por nuestras plegarias. Somos respetuosos de nuestros vecinos, de nuestros animales y de las personas que puedan ser afectadas. Tenemos un rico folclore de alabanzas por el cual podemos prescindir de los fuegos artificiales", concluyó el sacerdote.

Sobre las veredas, los vendedores como Juan Carlos Ramos dispusieron una serie de mesas con miniaturas para los fieles de la Mamacita que llegaron. Se ofrecieron objetos como casas, ladrillos, billetes de dólares norteamericanos, euros, pesos bolivianos, billeteras, herramientas, automóviles, pasaportes para viajar, certificados de salud o títulos de formación académica como símbolo de lo que cada uno quería pedir o agradecer.

También había llaveros, recuerdos, cajas de alimentos, botellas y hasta alcancías con formas de vacas para los fieles.

Emociones

"No solo se trata de cuestiones materiales. Hay incienso para las oraciones, la mirra para los pecados y el sándalo para que nada falte. Son todas cosas que se venden que están destinada al calvario que cada familia tiene con su imagen", dijo Juan Carlos.

Hugo Barrios llegó desde Villa Lavalle para participar de las bendiciones con su imagen de la Virgen, y dijo llorando: "Yo vengo más a agradecer por el trabajo y mi familia. Yo quedé viudo hace muchos años y sin embargo mi familia se mantiene unida".

Los que descollaron fueron los integrantes de la agrupación Tinku Huajchas, que danzaron durante gran parte de la mañana. "Cuando mi hermana quedó embarazada, le hice una promesa a la Mamacita para que todo saliera bien. Por eso le bailo desde hace tres años", contó María Solano.

Los colores de la fiesta llamaron la atención de muchos vecinos, que se acercaron a conocer un poco más sobre la devoción a la Virgen de Urkupiña.

La procesión 

¡Por la tarde, los fieles realizaron la procesión de la Virgen de Urkupiña y llenaron de color las calles de la ciudad.
A las 17 partió la imagen desde la parroquia hacia el Campo de la Cruz, donde se celebró una misa por las intenciones de los devotos. 
Desde la Municipalidad de Salta organizaron un operativo especial con cortes de tránsito para garantizar la seguridad de los fieles.

Cada vez se hace más salteña

“Es que uno no siente el cansancio cuando baila. Aquí se trata de sentirlo y vivirlo en agradecimiento a nuestra Virgen”, contó Silvana, integrante de la agrupación Tinku Huajchas, quien es más conocida como “la Chivi”. Durante todo lo que queda del año las fiestas por la Virgen se multiplicarán por la ciudad. Aún no se cuantificó, pero cada vez más las familias salteñas veneran a esta Virgen que es una advocación de María Asunta, a la que se recuerda todos los 15 de agosto en la ciudad de Quillacollo, muy cercana a Cochabamba, Bolivia.

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