Celeste Ayala no sabía, cuando entró a una de las salas del hospital de niños de La Plata y se encontró con seis hermanitos que esperaban a un médico, que los nenes pasaban -quizás- por el momento de más incertidumbre de su vida. La agente de la Policía Bonaerense llegó a esa habitación por el llanto que retumbaba hasta el pasillo. Cuando vio que los gritos venían de un bebé de seis meses que se metía la mano en la boca supo lo que pasaba, casi de manera inconsciente. “Le dije a la cuidadora que seguro tenía hambre. Le ofrecí darle el pecho y la chica emocionada me dijo que sí. Le di la teta y se calmó”, relató.

Todavía no pasaron ni 24 horas del episodio y a Celeste no le paran de llegar mensajes en Facebook, por Whatsapp; la llaman todos los programas de televisión, sus amigos, otros efectivos ... La policía cuenta que sabe “hizo un acto de bien”, pero explicó que anoche no vivió un momento de felicidad: “Estaba triste por la situación que estaban pasando los nenes y pensaba en las nenas que tengo en casa. A veces uno se queja de tan poco y esos nenes que no tienen nada, están sufriendo”.

El mismo instinto que la llevó a amamantar a el bebé que lloraba porque tenía hambre, le permitió ver que sus hermanitos también estaban angustiados. Es que las autoridades habían llevado a los chicos al hospital para que los médicos les dieran el visto bueno y trasladarlos a un hogar. Según contaron desde el Servicio Local del municipio de Berisso al canal Todo Noticias horas antes el Juzgado de Familia Nº 5 había resuelto separarlos de su mamá, que atraviesa una situación de vulnerabilidad extrema.

“El mayor de los seis tiene 9 años. Tuvimos una actuación de meses y lamentablemente no pudimos recomponer la situación de la mamá. Por eso hubo que hacer certificaciones de salud antes de llevarlos a alguna casa de abrigo. Cuando la mujer amamantó al bebé estaban a la espera de una respuesta en la guardia”, explicó uno de los funcionarios de la oficina. 

También contó que empezaron a hacer un seguimiento de esta familia meses atrás, cuando la mujer se acercó a una unidad sanitaria a pedir ayuda para poder darles de comer. La agente de la Policía Bonaerense confesó que se le caían las lágrimas de los ojos cuando se fue del hospital. “Lloraba porque lo dejaba. Se quedaban sin su mamá, que es esencial para los nenes”, dijo.

A pesar de lo delicado de la situación, los trabajadores sociales y abogados que hacen el seguimiento de los hermanitos sienten optimismo. “Quisiera mostrar la cara de alegría de los chicos al recibir abrigo y estar en una cama caliente, con alimento. Estas medidas son horribles desde donde lo miremos, pero las circunstancias a veces hacen que este tipo de cautelares que toma la Justicia lleven por buen camino a una familia”, comentaron desde la oficina de Berisso.

Ahora habrá que esperar que el Juzgado defina si los seis nenes volverán con su mamá o cuál será su futuro. Celeste Ayala, por su parte, se quedó con una idea fija después de darle la teta al bebé que la conmovió. “Hay nenes que necesitan contención. Por más de que no los conozcas, les das un abrazo y están contentos. Lo sentí como mío”, concluyó.

 

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