Violento y  misterioso golpe comando en casa de un bagayero

La denuncia del robo de un cargamento de bultos desde una cámara frigorífica de Orán, ocurrido hace poco menos de una semana tuvo en la madrugada de ayer un segundo episodio, el supuesto rescate a punta de pistola del cargamento misterioso.

Fuentes policiales confirmaron ayer que durante la madrugada cinco personas fuertemente armadas rompieron las rejas de un domicilio de calle 9 de Julio al 1500 de Orán e ingresaron en el interior del inmueble donde se encontraba un hombre de profesión bagayero junto a su esposa y tres de sus hijos menores.

La violencia y la velocidad del grupo comando, que vestían de civil pero tenían chalecos antibalas y armas similares a las fuerzas de seguridad, dejó perplejos a los vecinos, que no atinaron a llamar a la policía en la creencia de que se trataba de una fuerza de seguridad que estaba allanando el lugar.

Según la fuente, al grito de "devolvé lo que te robaste" los sujetos maniataron a los parantes de la cama al matrimonio que se hallaba semidesnudo y, según una fuente, torturaron y amenazaron al hombre mientras los cómplices revolvían la casa palmo a pal mo.

En cuestiones de minutos el grupo comando abandonó la vivienda sin que ninguna fuerza de seguridad acudiera a los llamados realizados por los vecinos cuando cayeron en cuenta de que no eran policías los que se hallaban en la propiedad. Llamativamente, en la denuncia posterior el hombre asaltado por los delincuentes solo denunció el faltante de dos armas largas, una escopeta y un rifle de caza.

Los vecinos reportaron que el comando se movilizaba en una camioneta VW Amarok.

En la denuncia que hizo el matrimonio a posteriori de los hechos estos afirmaron en cada momento que los integrantes del grupo les exigían que devuelvan lo robado.

El matrimonio, ligado a la actividad del bagayeo, aseguró que no tenían en casa lo que buscaba el grupo comando y solicitó medidas de seguridad a la Justicia de Orán.

Una fuente de seguridad dijo anoche que en menos de una semana es el segundo hecho en el que un grupo armado ingresa a horas de la madrugada a un domicilio particular a buscar "algo" -se cree que un gran cargamento de cocaína desaparecido hace poco menos de una semana-.

Este hecho se produjo en la madrugada del 15 de agosto, cuando un transportista y locatario de Orán sufrió un grave atentado contra su vida al presentarse en el domicilio un comando compuesto por unas diez personas, que blandiendo todo tipo de armas y haciendo uso de cinco vehículos se apoderaron de una cantidad no precisadas de bultos o lonas que habían transportado de dos asentamientos y estaban ocultos en una cámara frigorífica. Las lonas supuestamente contenían prendas de vestir, sin embargo todo indica que dentro de las mismas había "otra mercancía".

El grupo comando entonces cargó todos los bultos en dos camionetas.

En menos de 10 minutos los visitantes desaparecieron del lugar raudamente, dejando en el interior de la cámara frigorífica a su propietario golpeado.

El hombre, que hasta ese momento no entendía nada, llamó a la policía para denunciar el ataque sufrido pero más para poner en conocimiento de la Justicia que los hombres se habían llevado las pertenencias de su "patrón" o inquilino.

Lo llamativo del asunto es que al hacer contacto con el dueño de la mercancía, el mismo le manifestó que no se haga problemas, que ya sabía dónde estaban las prendas robadas.

Ese hecho ocurrió a las 3.30 del día 13 en Alma Fuerte al 500. En aquella oportunidad el propietario de las cámaras frigoríficas donde se enfriaba un cargamento supuestamente de ropa y calzado fue despojado de sus bienes personales, dinero, anillo y celulares, además de ser golpeado y maniatado de manera demencial.

Para las fuentes de seguridad del norte se trata de un ajuste de cuentas entre los distintos grupos de bagayeros, divididos ahora en varias pandillas que trabajan para distintos patrones e intereses.

Hasta el cierre de esta edición nadie aventuró qué es lo que se robaron de las cámaras frigoríficas de Alma Fuerte al 500 y qué es lo que buscaban en la 9 de Julio, de Orán, donde la violencia no parece no tener fin.

Los bultos millonarios

Para una fuente de seguridad del norte todo pasa por la necesidad de los cárteles bolivianos y peruanos de ingresar cocaína por vía terrestre a nuestro país.
La caída de los referentes más grandes dejó un vacío enorme en las estructuras del narcotráfico organizado e inmediatamente muchos pequeños grupos están tratando de quedarse con los cargamentos “enfriados”. 

 

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Sección Editorial

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