Vinculan a Salta con la  ruta de la efedrina y el  crimen organizado

La ruta de efedrina y su vinculación con el crimen organizado fue materia de un profundo análisis realizado por TN. A partir del entrecruzamientos de expedientes judiciales, el informe consigna que el triple crimen de General Rodríguez, el asesinato de dos personas en la provincia de Catamarca y la detención de dos comerciantes sirios de la localidad de Salvador Mazza permiten reconstruir la actividad criminal de los mayores importadores y exportadores de precursores del país.

La vinculación de los hermanos Barakat Barakat y Fadel Barakat con la droguería Libertad, la mayor importadora y distribuidora de efedrina del país (entre 2004 y 2008), salió a las luz en el marco de la investigación relacionada con el asesinato de un hombre y una mujer en el pueblo de Icaño, en Catamarca. En la escena del doble homicidio se descubrió un laboratorio clandestino para la fabricación de cocaína. Este fue el detonante de la investigación de donde surgió que los Barakat habían aportado un barril de 25 kg de lidocaína, otros dos de 25 kg cada uno de manitol y uno de 25 kg de analgin DAB 10 o dipirona sódica DAB 10 -todas sustancias de corte- al laboratorio de marras instalado en el pueblito de Icaño.

Cuando la Justicia Federal de Catamara ordenó allanar los negocios que lo hermanos sirios tenían en Salvador Mazza, a poca cuadras de la frontera con Bolivia, se descubrió que los imputados tenían más de 80 toneladas de bicarbonato de sodio en dos domicilios para ser vendido de manera ilegal en el vecino país. Según la legislación boliviana, este producto es utilizado para la fabricación de estupefacientes. Con ese nuevo hallazgo, la fiscalía pidió la ampliación del procesamiento de los empresarios por el delito de almacenamiento de materias primas para la fabricación de estupefacientes.

Durante los allanamientos se encontró en poder de Barakat Barakat un verdadero catálogo de precursores químicos y sustancias de corte para fabricar y adulterar clorhidrato de cocaína. Para ocultar los productos los rotulaban con nombres falsos. Así, al manitol lo denominaba leche en polvo; a la lidocaína, azúcar; a la cafeína, harina y al bicarbonato, maizena.

Negocio encubierto

Barakat Barakat estaba inscripto en la AFIP como propietario de una industria manufacturera de elaboración de alimentos para animales, en Salvador Mazza. Fadel Barakat declaró como actividad comercial la venta al por mayor en supermercados mayoristas de alimentos, en Tartagal. En tanto Julio García Coronado, otro de los imputados, explotaba la venta al por mayor de productos farmacéuticos y veterinarios en la zona norte

El diario El Ancasti consignó en su edición de ayer que cuando la Procuraduría de Narcocriminalidad revisó en 2016 la trazabilidad de los productos incautados a los acusados, determinó que habían sido comercializados por la droguería Libertad, que en 2006 le vendió a José García Coronado, empresario de Salvador Mazza que compartía actividades comerciales con Barakat Barakat y Fadel Barakat, y que a partir de allí los hermanos se transformaron en proveedores de precursores que les incautaron en 2016 cuando los apresaron

Al ser detenidos, los Barakat y Coronado alegaron que las sustancias precursoras que estaban en su poder no tenían como fin la producción de estupefacientes. Sin embargo, la Justicia de Catamarca consideró que las actividades declaradas de manera legal "servían para intentar enmascarar el destino ilícito de las sustancias que les incautaron".

 

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Debe iniciar sesión para comentar

Importante ahora

cargando...