Allanmiento
Un mal allanamiento le arruinó la familia
La policía se equivocó de domicilio y atropelló todos los derechos de un ciudadano. Nadie lo escucha.

Un procedimiento policial contra la propiedad privada en el 2011 humilló a un familia gastronómica y a una niña discapacitada. Desde entonces el jefe de la familia se encuentra sin trabajo y mal mirado y la causa judicial iniciada en su momento solo obtuvo de la Justicia la incompetencia de los jueces.

Al respecto Edgardo Escobar (64) denunció: "Todo esto que está viviendo mi familia se lo debemos a la Justicia y a la Policía de Salta. No tengo trabajo, no puedo jubilarme por falta de aportes y por la edad, los vecinos me miran con asco y ya llevo más de siete años peregrinando desde la Ciudad Judicial a las distintas sedes de los Ministerios de Seguridad, de la Policía y otros entes oficiales. Tengo una hija especial, a quien debo atender, la que resultó gravemente traumatizada con el episodio ocurrido en el 2011".

Señaló que pese a las denuncias que presentó "ni repararon los daños ni aceptaron la demanda judicial ni fue ninguno preso". Escobar sostuvo que "nuestra familia fue mancillada por un allanamiento erróneo. Nuestra casa por más humilde que sea era hasta entonces inviolable, pero el día del injusto allanamiento la policía atropelló a mi familia. No solo destrozaron nuestra dignidad, sino nuestro honor".

El hombre relató que los hechos ocurrieron a las 5 de la mañana de un 26 de agosto del 2011. Dijo que el entonces jefe de la Brigada de Investigaciones Néstor Píccolo llegó horas después y le tomó personalmente la denuncia por el atropello sufrido. "Esa denuncia nunca más apareció", afirmó.

Escobar agregó: "Todos los trámites que realicé me hicieron creer que estaban asentados, pero no fue así. Si hasta la jueza que tuvo en sus manos mi demanda se declaró incompetente y lo peor de todo: un día de tanto andar y andar conseguimos una mediación. Nos citaron para el acto en un domicilio del macrocentro". Contó que estuvo horas esperando y ningún policía o fiscal se presentó a la mediación. "Me hicieron creer de nuevo que todo funciona pero, no es así. Pocos saben lo que es estar tirado y precintado como un asesino en la escarcha con una bota sobre tu cabeza y todo el vecindario haciéndose la fiesta con tu honor. La casa rodeada por infantería y la Brigada revolviéndote los trapos de tu miserable vida, exijo una reparación".