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Atravesar momentos de dolor

Mucha gente, aunque se niegue a admitirlo, teme sufrir. Lo cierto es que ningún ser humano en su sano juicio elegirá experimentar el sufrimiento. Pero necesitamos saber que todos, en algún momento, algunos antes que otros, tendremos que enfrentarnos al dolor emocional.
La pérdida de un ser querido, una separación de pareja, una quiebra económica,
son todas situaciones que nos provocan sufrimiento y, si pudiéramos, elegiríamos no tener que vivir eso nunca, pero todos estamos equipados interiormente con la fortaleza para transitar y superar las etapas más difíciles de nuestra vida.
Te invito a considerar a continuación algunas herramientas útiles:
* Expresar lo que sentimos
Cuando reprimimos o nos guardamos las emociones negativas, tarde o temprano estas van a salir de una manera o de otra. Es importante llorar, enojarse, gritar y hacer todo lo que necesitemos para expresar el dolor del alma. Por supuesto sin lastimarnos ni lastimar a nadie. La razón de ello es que toda emoción experimentada y no expresada con el tiempo puede convertirse en una enfermedad.
* Buscar apoyo y consuelo
Cuando sufrimos, acostumbramos a pensar “debería haber hecho tal cosa”; o “no debería haber hecho tal cosa”. A simple vista nos reprochamos nuestro comportamiento pero, en el fondo, estamos pidiendo que alguien nos brinde consuelo. Lo ideal es pedirlo, toda vez que lo necesitamos. 


* Reconocer que somos vulnerables y nos duele
Cuando nos sentimos mal anímicamente, nos debilitamos. Esto sucede porque estamos vulnerables, pero en la mayoría de los casos no nos damos cuenta de nuestra vulnerabilidad o, si nos damos cuenta, no queremos mostrarnos débiles ante otros. Como resultado, lo tapamos con emociones como la tristeza, la culpa o el enojo. Lo ideal es aceptar que estamos vulnerables y necesitamos ayuda externa.
* Realizar otra lectura
El sufrimiento, por ejemplo por la pérdida de una pareja, ya sea porque partió de este mundo o porque hubo una separación, puede llevarnos a pensar que nuestra vida ya no tiene sentido. Si lo comparáramos con un libro, ese hecho vendría a ser el capítulo final. Pero cuando escogemos hacer otra lectura de lo sucedido y decidimos ver lo que pasó como una oportunidad de aprender, crecer y avanzar en la vida, nos damos cuenta de que es solo un capítulo más de ese libro y no toda la historia. Las partes tristes y “en apariencia” negativas también forman parte de nuestra historia y podemos capitalizarlas.
¿Por qué sufrimos?
A veces el sufrimiento es causado por nuestras equivocaciones o malas decisiones. Y a veces este llega a nuestra vida por acciones malas de otras personas. Sin importar de dónde venga, el dolor emocional por intenso que sea siempre debería transformarnos en mejores seres humanos y darle un nuevo sentido a nuestra vida. Para ello no debemos tener miedo de expresar lo que sentimos para que acabe por agotarse.
Yo suelo preguntarles a las personas que han sufrido: “¿En qué te cambió esta circunstancia? ¿Qué hay en tu vida después del dolor? ¿Qué aprendiste?”. Casi siempre me dicen que dejaron de preocuparse por tonterías para enfocarse en las cosas importantes de la vida. Si se lo permitimos, el sufrimiento puede cambiarnos para bien.
Recordá que sos más fuerte que cualquier dolor y las crisis tan temidas, una vez que las has superado, pueden modificar tu visión de la vida para siempre.