Un premio a la arquitectura sustentable que retorna a su tiempo y espacio

Destacar la arquitectura que mejor se ubica en su tiempo y espacio para priorizar las soluciones racionales es la apuesta del Premio Nacional ARQ-FADEA 2018, en el que resultaron elegidos varios proyectos salteños como exponentes del trabajo que se viene realizando en el norte del país.
“Es fundamental entender el contexto y los recursos con los que se cuenta. Personalmente, siempre soy de la idea de que menos es más. Las buenas obras tienden a simplificar las respuestas en pos de la sencillez, la racionalidad y la sustentabilidad”, sostuvo Ezequiel Pistone, arquitecto salteño que obtuvo una mención en el certamen nacional por el proyecto “Dúplex Católica”.

 


La obra consiste en dos viviendas ubicadas en Los Profesionales, un barrio salteño de casas bajas y cerros cercanos. Los planos siguen las características típicas de la arquitectura del noroeste argentino. El inmueble se caracteriza por muros blancos que lo hacen cerrado hacia el exterior pero es permeable y abierto hacia el interior. De esta manera, reinterpreta la modalidad de las antiguas casonas coloniales.

 


“Es una propuesta replegada hacia el interior, sin embargo, la masa construida presenta ciertas sustracciones, generando expansiones tanto en planta baja como en planta alta, acercando y estableciendo relaciones con el verde y el paisaje circundante”, se describe en la presentación del trabajo.
Un estar-comedor y una cocina con salida a un patio interno, una habitación multiuso, asador, lavadero y dos dormitorios con baño en suite, vestidor y terrazas con vista a los cerros son los espacios fundamentales.

La Caja de Seguridad Social para Abogados en Metán; una oficina y depósitos para la compañía Roca Agro en la Ruta Nacional 9; el salón de usos múltiples del balneario municipal y la nueva terminal de colectivos de Cafayate, en tanto, se llevaron los primeros puestos del capítulo NOA-NEA del Premio Nacional ARQ-FADEA. 
Las obras elegidas comparten la característica de lograr planteos funcionales claros y eficientes, un buen aprovechamiento del terreno disponible y grandes superficies blancas hacia el exterior.

A las raíces


“En el mundo, a nivel global, hay una escasez de recursos. Hubo épocas de mucho despilfarro económico y tecnológico pero hace unos años que se está volviendo a encontrar las raíces propias e cada región. Uno trata de que las obras sean más cuidadas y con más compromiso con el medio ambiente y la gente que las va a usar”, definió Pistone.
El profesional rescató el legado del reconocido arquitecto Eduardo Larrán, fallecido en 2012, que destacaba que la buena arquitectura es sustentable en sí misma.
“Hoy se habla mucho de la sustentabilidad. Me gusta mucho la definición que dice que sostenibilidad implica satisfacer las necesidades de las generaciones actuales sin hipotecar a las futuras. La buena arquitectura pasa por entender el tiempo en el que estamos viviendo y aprovechar lo que tenemos de la mejor manera”, afirmó Pistone.

También recordó las palabras del arquitecto chileno Alejandro Aravena, que plantea la necesidad de lograr las mejores obras con los recursos disponibles en cada momento. 
Consultado sobre los desafíos de la profesión en la actualidad, Ezequiel Pistone se refirió a la vivienda social. “En la historia de la humanidad siempre hubo escasez de viviendas y déficit habitacional. La vivienda social de mala calidad y con poca reflexión es algo que se debería cambiar”, dijo, aunque acotó que en los últimos años empezaron a producirse “mejores intentos” en este plano.
“La arquitectura debería tener un rol más social. Se han generado muchos barrios con construcciones desmesuradas, repitiendo la misma casa muchas veces sin importar si da al sur o al norte, si está a mitad de cuadra o en una esquina. Ahí es donde la arquitectura debería involucrarse mucho más”, agregó Ezequiel Pistone.
 

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