Suriani se retractó y evitó la sanción de la Cámara

Andrés Suriani ocupó ayer el epicentro de la sesión de la Cámara de Diputados que, además, tuvo un final confuso. Afuera, un nutrido grupo de manifestantes se concentró en las veredas de la calle Mitre para apoyar su controvertida campaña contra la perspectiva de género, a la que él denomina “ideología” y de la que opinó que su inclusión en la educación sexual “es más peligrosa que el sida”. Pero sus pares, en el recinto, rechazaron su campaña contra la educación sexual en las escuelas. 
En ese contexto, Suriani, en un solitario alegato, manifestó sus aspiraciones: “Hasta me gustaría gobernar la provincia. Sueño con ese mandato histórico”. Luego de un larguísimo debate, para evitar sanciones, pidió disculpas por sus opiniones sobre el femicidio y la homofobia. La Cámara, que ya tenía un dictamen de apercibimiento de la Comisión de Legislación General, resolvió aceptar la retractación, dejar sin efecto la sanción prevista y transmitir el pedido de disculpas de Suriani a todas las entidades y personas que se hayan sentido agredidas por él.


 Allí se produjo una confusión, porque al retirarse del recinto, Suriani dijo a la prensa que su disculpa alcanzaba “solamente a sus pares” y reiteró sus ataques a la “ideología de género”.
No obstante. el presidente de la Cámara, Manuel Godoy, fue categórico: “Las disculpas que aceptamos son para todos, diputados y denunciantes; es lo que consta en la versión taquigráfica”.

El orden jurídico

 Los dos pronunciamientos eran muy severos. Las diputadas María Silvia Varg, Gladys Paredes, Betty Gil, María del Socorro López, Rosana Guantay y Bettina Romero, de la Comisión de la Mujer, declararon “el más enérgico repudio” a los dichos del diputado Suriani con relación a que términos como homofobia y femicidio son un invento y a su descalificación de la visión feminista. A su vez, el dictamen de la Comisión fue muy duro por la negación de los femicidios. Suriani fue reprochado por esas declaraciones que entrañan un desconocimiento a la legislación vigente. “La negación de la vigencia de la ley 26.485, de ‘protección integral a las mujeres’ y de la existencia del delito de femicidio establecido por Ley Nacional 26.791 ... previendo como agravante del delito de asesinato el hecho de que sea perpetrado por un hombre y mediare violencia de género, significa negar a la mujer como víctima de violencia de género, es decir, que la mujer no tiene entidad suficiente para que se agrave la pena del asesinato cuando es cometido por su sola condición de mujer”, sostuvo el dictamen de la Comisión de Legislación General, firmado por Lucas Godoy, Guillermo Martinelli, Mario Mimessi, Mario Angel, Dionel Ávalos, Gustavo Ruiz, Gladys Moisés, Alberto Abadia y Cristina del Valle Rodríguez. 
El dictamen reprochaba a Suriani “negar las leyes nacionales 26743, de identidad de género, 23.592, contra los actos discriminatorios, y 26791... que agrava el delito de homicidio cuando se comete por odio racial, religioso de género o a la orientación sexual, identidad de género o su expresión...”.

“Tengamos valor”

 Desde su banca, Andrés Suriani duplicó la apuesta. “Las madres aspiran a que sus hijas encuentren un buen marido y formen familias”, afirmó, en un alegato donde definió a la ideología de género como un flagelo” dijo. “Tengamos valor para enfrentarnos a esta ideología”, invitó a sus pares. 


“Muchos tienen miedo a los medios”, añadió. También se refirió a la calificación penal: “Homicidio de mujeres o femicidio, como lo quieran ustedes llamar. El ataque a la mujer es una aberración”. Suriani insistió en cuestionar la educación sexual: “La ley tiene falencias graves” dijo, y puntualizó que “la ideología de género es una perversión y el Estado nunca debe inocular esa ideología”.
Al final, tras el pedido de disculpas, Suriani afirmó a El Tribuno que su opinión sobre la ideología de género y las ONG no había variado.

 

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