La legalización del aborto tuvo su histórico debate en el Congreso, pero este 2018 no será recordado como el año de su sanción. Tras haber pasado la primera prueba de fuego en Diputados, una mayoría antiabortista le cerró esta madrugada el camino a la sanción de la ley en el Senado con 38 votos en contra y 31 a favor.

Con miles de personas movilizadas bajo la lluvia frente al Congreso -mayoritariamente “verdes” favorables a la ley, aunque los “celestes” del rechazo también ganaron masivamente las calles-, la maratónica sesión había arrancado a las 10.26 del miércoles, con pronóstico definido. Los antiabortistas llegaron con 37 votos asegurados (la mitad más uno del cuerpo) y sumaron antes del inicio del debate a un indefinido: el peronista tucumano José Alperovich. Así, consolidaban la tendencia.

Con el rechazo, el proyecto no podrá volver a ser tratado en este año parlamentario, aunque los promotores de la ley se ufanan de haber instalado el debate en la sociedad y, probablemente, forme parte de la agenda de la campaña electoral de 2019.

La media sanción de Diputados que se puso a consideración proponía la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 14 de gestación, que debería atenderse en todas las instituciones públicas y privadas de salud, dentro del Programa Médico Obligatorio (PMO), como una prestación básica de salud. Los impulsores del proyecto alegaron que en el país hay entre 47 mil y 52 mil hospitalizaciones al año a consecuencia de abortos clandestinos mal realizados, y decenas de mujeres (43 en 2016, según estadísticas oficiales) mueren por esa causa.

Los cuatro meses que duró el debate en ambas cámaras dejó al descubierto que la legalización del aborto provoca fuertes divisiones al interior de casi todos los bloques políticos.

El sector más golpeado por esta nueva grieta fue el oficialismo, que atravesó el debate en medio de reproches cruzados entre sus legisladores y cuestionamientos a Macri por haber habilitado el debate de un tema por demás urticante.

"Estamos pagando las consecuencias de que el Gobierno haya permitido que este tema se debata en el Congreso", se quejó Juan Carlos Marino (UCR-La Pampa), opositor al proyecto, durante una áspera reunión de la bancada oficialista celebrada ayer minutos antes de bajar al recinto. Tampoco faltaron las quejas por la fuerte injerencia de la Iglesia católica en el debate. "Esto se va a leer como que el Papa tiene más votos que el Presidente", le reprochó el cordobés Martínez a sus compañeros de bancada que rechazaban la iniciativa.

La sesión comenzó minutos antes de las 10.30 de ayer con 65 legisladores presentes y el pedido de los senadores Omar Perotti (PJ-Santa Fe) y Lucila Crexell (MPN-Neuquén) para que se reservaran en mesa sendas iniciativas que despenalizan el aborto y que algunos senadores oficialistas pretendían utilizar como una suerte de salvavidas para evitarle al Gobierno el costo político que pagaría con el rechazo a la legalización del aborto.

La jugada no sólo generó problemas al interior de la bancada oficialista, de hecho fue el disparador del áspero debate interno previo al inicio de la sesión, sino que ya había sido cortada de cuajo la noche anterior por el jefe del Bloque Justicialista, Miguel Pichetto (Río Negro), quien prefirió llevar hasta las últimas consecuencias la propuesta por el aborto legal.

El debate del proyecto comenzó con la exposición de los presidentes de las tres comisiones en las que se discutió la iniciativa durante el último mes en el Senado. Fue el inicio de una extensa lista de 62 oradores que participaron en la discusión.

 

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