Del Potro, renegando, pasó a los octavos de final en el US Open

Juan Martín del Potro, tercer cabeza de serie del torneo, derrotó en tres sets al español Fernando Verdasco (N.31), en la madrugada argentina, y avanzó a octavos de final del Abierto de Estados Unidos.
Del Potro, contrariado desde el segundo set al tener un altercado con un aficionado, logró pasar página y acabó imponiéndose en casi tres horas por 7-5, 7-6 (8/6), 6-3.
"Estar en una cuarta ronda de otro Grand Slam es importante para mí y me siento bien. Si el físico me sigue acompañando, ojalá que pueda seguir de esta manera", señaló ante la prensa tras la contienda.
El tandilense se medirá ahora en cuarta ronda al croata Borna Coric (N.20), que se deshizo a su vez del ruso Daniil Medvedev por 6-3, 7-5, 6-2.
"Va a ser difícil, creo que el partido cuanto más largo sea más le va a favorecer a él, es muy sólido. No tiene un gran tiro pero son todos muy buenos y es difícil encontrarle el hueco", apuntó Del Potro sobre su próximo rival.
Delpo, de 29 años, comenzó el encuentro concentrado y acertado, rompiendo incluso el saque de su contrincante a las primeras de cambio. Sin embargo, lo perdió inmediatamente después y tuvo que desnivelar la balanza con 6-5 para terminar adjudicándose la primera manga.
En la segunda firmó otro quiebre en el primer juego pero, cuando todo parecía que le salía de cara, un aficionado cantó una bola fuera cuando ésta había entrado, Del Potro perdió el juego con su saque y comenzó a enfadarse.


Se sentó en una esquina, miró al público, le dijo algo, se dirigió al juez de silla e intercambió con él durante unos segundos un diálogo que terminó con el árbitro pidiéndole al público que por favor se mantuviera en silencio y no opinara sobre si las bolas iban dentro o fuera.
"Cuando me voy a sentar y a hablar con el fan es porque grita mala él, y está en primera línea y yo pensaba que había sido el juez de línea. Fue mi error desconcentrarme y enojarme".
Y es que Del Potro ya estaba a otra cosa, a pesar de haber ganado el primer set y de ir 2-2 en el segundo. Así, gritó e incluso tiró la raqueta poco después, poniendo de manifiesto que el partido no era en ese momento su foco principal.
Así, el set fue progresando, manteniendo ambos sus servicios hasta llegar al "tie break" y, en esa instancia, Del Potro cerró la manga con un gran punto que celebró con rabia, conocedor de la importancia de ponerse 2-0 cuando se había pasado la última hora pensando en otra cosa.
Y de esta forma, con la alegría a flor de piel, selló otro quiebre en el cuarto para terminar cerrando la contienda en su primera bola de partido.

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