La intendenta fue la madrina de un matrimonio igualititario

Siguiendo con la política de inclusión que lleva a delante la actual gestión de la intendenta Alejandra Fernández, el pasado viernes fue madrina de casamiento de una pareja igualitaria, la ceremonia se llevó a cabo en el Registro Civil de la ciudad instalado provisoriamente, por remodelaciones de oficinas, en la denominada Casa de Piedra del hospital Joaquín Castellanos.
La ceremonia unió en matrimonio a Samanta Vena de 41 años con Gisella Lescano 28, ambas forman parte del equipo de trabajo de la comuna. “Somos el único municipio que mantiene activa el Área de la Diversidad de Género y en este sentido, durante el año hemos realizado múltiples actividades inclusivas. Cualquier actividad que se geste desde esa área tendrá mi apoyo incondicional. Cuando me propusieron ser madrina de casamiento lo acepté de inmediato, porque siento un gran cariño por las contrayentes. Por eso mis mayores deseos de felicidad en esta nueva etapa de sus vidas que han iniciado juntas”, manifestó la mandataria comunal.
Samanta y Gisella, comparten la misma actividad laboral. Hace dos años la intendenta Fernández incorporó a Samanta para formar parte de su gabinete colocándola al frente de la Oficina de Asuntos Agrarios, debido a la experiencia que la nueva funcionaria contaba en dicha materia.
Al poco tiempo se incorporó Gisella y ambas congeniaron muy bien. “Empezamos a pasar mucho tiempo juntas, primero por lo laboral y después como amigas, un cierto día nos dimos un beso y allí comenzó nuestra historia”, comentó Samanta al respecto de esta nueva relación.
Gisella era soltera, pero Samanta se encontraba en pareja hacía diez años con un hombre, con quien tuvo tres hijos los que hoy tienen 8, 9 y 16 años. “Con mi antigua pareja llegamos a Campo Santo primero, después nos trasladamos a General Güemes. En los últimos años no estábamos bien como pareja, teníamos muchas diferencias en todo, desde nuestras ideologías políticas hasta las cosas que nos gustaban. Había un importante distanciamiento entre nosotros y cuando conocí a Gisella decidí dejarlo por ella”, declaró.
Para esta pareja igualitaria todo fue muy rápido, un par de semanas como amigas, dos meses como novias y dos años de convivencia. “No sabía de mi inclinación gay hasta que conocí a Gisella, yo misma me sorprendí cuando sentí tanta atracción por ella, a los dos meses nos fuimos a vivir juntas, yo me llevé a mis hijos y formamos una nueva familia, después de dos años de esta convivencia consideramos que ya era hora de consolidar legalmente nuestra unión y decidimos casarnos. De alguna manera nada cambió entre nosotras, pero es una forma de demostrarle a los demás que no se trataba de un juego o algo pasajero, que lo nuestro era algo muy profundo”, agregó.
Sobre cómo afectó a sus hijos esta relación, explicó: “No lo tomaron a mal, hablamos mucho con ellos. En este sentido, la apertura hacia el colectivo LGHBT que tiene esta gestión municipal fue de mucha ayuda. Es tal nuestro agradecimiento a la intendente Alejandra Fernández que decidimos elegirla como madrina de nuestro casamiento”.
No se trata del primer casamiento igualitario en el departamento, pero sí es el primero en el que las contrayentes desean que todos se enteren.
enteren.

 

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Sección Editorial

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