Los dulces de Catamarca ya están el parque San Martín

En San Martín y Santa Fe, desde el jueves pasado ya se encuentran instalados los puesteros de dulces y masas de Catamarca. Sus productos ya son una tradición en esta época, aunque la situación económica y un cambio de espacio se están reflejando en una baja en las ventas.
Como todos los años, familias productoras de la provincia vecina llegan a la ciudad de Salta para ser parte de la fiesta del Milagro. Se trata de una docena de puestos para los que ya hay en esta ciudad una cartera de clientes. 
Ofrecen productos como rosquetes tiernos, aceite de oliva y dulces de cuaresmillo, membrillo criollo y cayote. 
Pero este año, el cambio de zona y la falta de efectivo se están haciendo sentir y, si bien ya llevan casi una semana en el parque, cuentan que la venta está “muy floja”. 
Carina Zárate es vendedora de productos regionales Morán, de Santa María de Catamarca, destacó que en años anteriores la Municipalidad de Salta les daba un espacio en la zona de Santa Fe y Mendoza, pero este año, como están en otro lugar, muchos de sus clientes no los ubican.
“En cuanto a seguridad, este espacio es excelente pero parece que no informaron a la gente que nos habían cambiado”, expresó la mujer, que trae a Salta desde hace más de una década sus bombones de cayote con nuez o chocolate, que vende a 10 pesos cada uno. 
“Esto está demasiado tranquilo”, expresó Blanca, que llegó junto a sus hermanas también desde Santa María. En su mesón se pueden encontrar rosquetes, frutos secos y arrope de chañar, entre otros dulces. 
Teresa ya supera los 70 y, junto a sus hermanas, participa todos los años de la fiesta. Duermen en una carpa que ya tienen armada junto al puesto y utilizan los seis baños químicos que el municipio colocó en el parque para los puesteros.
“Este año no podemos vender al precio que cuesta porque la situación está mala y la gente no tiene plata para gastar”, analizó Blanca, que vende bandejas con cuatro rosquetes a 80 pesos. 
Carlos llegó el jueves e instaló sobre la zona de la calle Santa Fe su puesto de salames picado grueso, quesillos y quesos, entre ellos, el de cabra que se vende a 220 pesos el kilo. 
“Vamos a estar hasta el domingo, a ver si vendemos alguito más. Estamos ofreciendo los salames por corte, así la gente puede comprar”, contó el hombre, mientras le convidaba a los clientes una rodaja para probar. 
Desde Villa Catalina, La Quiaca, junto a los catamarqueños, se ubico Roberto Solano y su compañera. Ellos venden ollas de barro, jarras, tinajas, platos y bandejas desde 50 pesos. Como sus compañeros, pasan la noche en el parque y en algún momento del día buscan un lugar donde bañarse. “Estamos acostumbrados. Nosotros vivimos de las ferias”, contó Roberto, mientras preparaba su banca para cenar. 
 

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Sección Editorial

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