Acuchilló y mató a una joven e intentó suicidarse en un motel

Una joven mujer fue hallada sin vida en el piso de una habitación de un albergue transitorio y en la misma pieza, pero recostado sobre una cama aún tendida se hallaba un hombre, desangrándose por profusas heridas, que supuestamente se autoprodujo.

La víctima fue identificada rápidamente por la policía como Jéssica Norma González, de 39 años, sufrió un brutal ataque con arma blanca sobre la región toráxica, lesiones que se cree fueron producidas en el interior del automóvil y no de la habitación del albergue transitorio que gira bajo la denominación comercial Mimos. González fue hallada sin vida y con signos de data de muerte que se retrotraen a varias horas antes del hallazgo.

Se supo que la supuesta pareja ingresó en un Volkwagen Gol de color gris oscuro con vidrios polarizados, que impidió a la recepcionista advertir el estado en el que ingresó la mujer.

El agresor fue identificado como Raúl Pérez, un par de años menor que la víctima.

Pérez al momento del hallazgo se encontraba con débiles signos vitales y al borde de un shock hipovolémico.

La intervención del Samec le salvó temporariamente la vida, ya que además de profusas lesiones en el cuello también se encontró en su humanidad una profunda herida en la zona abdominal, pero la misma no dañó los órganos internos vitales de la zona.

El hombre permanece en terapia intensiva con respirador con pronóstico reservado, y tuvo que ser intervenido quirúrgicamente de sus lesiones que alcanzaron estratégicos conductos vasculares.

Inmediatamente conocido el caso, el motel fue desalojado y todo su personal prestó declaración informativa y testimonial hasta pasadas las 10 de ayer.

Se supo, además, que el automóvil habría ingresado a las 20 del jueves y a las 2 del ayer, como daban señales de actividad, una mucama fue a golpearles la puerta y escuchó quejidos y un pedido de ayuda de parte de Raúl Pérez.

Siempre de acuerdo al primer informe policial, la mujer presentaba numerosas heridas de arma blanca en el cuerpo y sobre la escena del crimen, a simple vista, se podía apreciar que el cuerpo de la joven estuvo apoyado sobre una pared contigua al baño y que desde el ingreso mismo existía ya un derrotero de sangre hasta el lugar donde finalmente fue hallada sin vida.

La escena presenta en parte un desafío enorme a la investigación, ya que según transcendidos la joven no era pareja de su supuesto victimario sino una mujer acosada por las pretensiones del mismo.

En esa línea investigativa están centrados los policías de la Brigada de Investigaciones a cargo de la fiscalía que conduce Ramiro Ramos Ossorio, fiscal penal de Graves Atentados 4, quien estuvo ayer en la mañana en la habitación donde ocurrió el homicidio y el supuesto intento de suicidio.

Por el momento, el fiscal solo informó acerca de las precisiones y el resultado fatal del ataque, pero dejó a futuro el móvil del mismo, la mecánica y el lugar exacto donde se produjo el mismo.

En ese sentido, una fuente graficó ayer a El Tribuno que existen indicios de que al ingresar al motel la mujer ya estaba herida, ya que en el automóvil se encontró abundante tejido hemático.

De ser este dato cierto, quedaría al descubierto que tras atacar a la mujer el hombre la introdujo al motel para simular otro tipo de escena y teñir de amor lo que en realidad fue un crimen en circunstancias aún no esclarecidas.

El vehículo donde llegó la pareja tiene sangre en su interior.

Las redes

Rápidamente la noticia se hizo viral y las redes sociales informaron de una y otra parte que la víctima pertenecía a la iglesia evangélica Aposento Alto, ubicada sobre avenida Tavella donde su madre, Norma Alonso, ejerce el cargo de pastora o guía espiritual.

Muchas personas aseguran que Pérez participaba o tenía lazos con esa congregación religiosa, pero que no mantenía ningún tipo de relación con su supuesta víctima, al menos de público conocimiento.

Tercera persona

En la tarde de ayer también se hizo público, aunque no de manera oficial, que en el lugar de los hechos podría haber participado una tercera persona, pero esta versión ni siquiera fue advertida por el fiscal de la causa cuando dio su informe público. Una fuente policial dijo además para agregar suspenso que podría tratarse incluso de una privación ilegítima de la libertad o secuestro que culminó en una agresión mortal con arma blanca y que lo del motel Mimos fue una impostación del agresor para amortizar su responsabilidad. Todas las hipótesis están en manos del fiscal de turno, que tiene la palabra.

Le faltaba un zapato

Según el primer informe policial, el uniformado que llegó a la escena informó que sobre el suelo y al lado del pie de la cama se hallaba una mujer completamente vestida que presentaba heridas punzocortantes en la zona del cuello y el tórax.

Dijo además que solo le faltaba uno de sus zapatos y describió la gran cantidad de sangre que había en toda la habitación.

El policía había sido convocado por la recepcionista del motel Mimos al advertir que desde las 20 del jueves en la habitación no se advertía movimiento alguno y además no contestaban al teléfono. Al cambiar el turno de trabajo el recepcionista nocturno intentó en vano que atendieran el teléfono y entonces envió a una mucama, la que le informó que se escuchaba un quejido y pedido de ayuda.

La puerta tuvo que ser forzada. 

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