Mintió haber sido violada para  poner mal a su novio

La frase popular señala que muchas veces la mentira tiene las patas cortas en alusión a desanimar a las personas que intentan faltar a la verdad. El viernes una joven salteña de 25 años, identificada con las siglas G.C.M., inventó acerca de un hecho de extrema gravedad como una violación. La supuesta víctima se atrevió a decirles a los primeros policías que llegaron al lugar que había sufrido un abuso sexual en manos de cuatro hombres. De inmediato los uniformados pusieron en conocimiento de lo sucedido a sus superiores, estos a la Fiscalía de turno y se llevó a cabo el habitual proceso policial y judicial.

No es la primera vez que personas mienten de forma descarada y hacen público una hipotética desgracia, no es la primera vez que un sector policial perteneciente al turno mañana de una dependencia policial tiene que salir a la calle junto a los investigadores para seguir los rastros de supuestos violadores. Este tipo de situaciones además de generar un enorme movimiento en los estamentos de seguridad y divisiones vinculadas, están reprimidas ante la ley, sin embargo son muy pocos los casos en que una pena por falsa denuncia llega a efectuarse en contra de la denunciante.

En este último caso, G.C.M., domiciliada en el barrio Alta Tensión, señaló que el viernes, a plena luz del día, luego de bajarse del corredor 4C y dirigirse hacia el final de la calle Río Negro, cruzó el río con dirección al barrio Palmeritas donde fue sorprendida por cuatro individuos. Según el dramático relato de la joven de 25 años, los hombres abusaron sexualmente de ella, a raíz del aberrante episodio la supuesta víctima presentaba dolores intensos en sus zonas íntimas con lo cual los efectivos solicitaron de inmediato asistencia médica.

Al cabo de algunos minutos llegó una ambulancia y según una enfermera la mujer sufrió "politraumatismo por supuesta violación" y solicitó sea derivada al San Bernardo. Hasta ese momento todo hacía indicar que otro espeluznante hecho se había consumado en esta ciudad, sin embargo la verdad estaba por salir a la luz. Distintas versiones se cruzaron entre los efectivos tras llevar a la supuesta mujer violada de la comisaría 102 a la comisaría 104, el escenario del hecho no coincidían en las versiones vertidas por la joven despechada.

Un grupo de policías se dirigió hasta el lugar indicado por la denunciante, en Finca la Ponderosa, a unos 500 metros del río Arias. En el lugar hay un pozo tipo aljibe donde G.C.M. señaló que los hombres la quisieron arrojar, sin embargo a pocos metros también hay casas donde sus moradores señalaron no haber observado ni escuchado nada. Distintos jefes de las dependencias se hicieron presente, también llegó personal de Criminalística para que desplegara un procedimiento en distintos puntos.

Luego de ver el movimiento policial el novio de la despechada mujer se hizo presente en lugar, identificado como M.O.V. de 38 años y con residencia justamente en este último barrio donde habría ocurrido la falsa violación. En diálogo con los uniformados el muchacho sostuvo que minutos antes había acompañado a su novia a la casa de unos familiares, cruzando el río, que la noche anterior habían mantenido relaciones sexuales y que había recibido una llamada donde ella le contaba lo del presunto abuso sexual cometido por cinco sujetos.

Al ser consultada nuevamente, estaban en el hospital San Bernardo, la joven decidió decir la verdad. Los rasguños en su cara habían sido producto de una discusión con una amiga de su novio, confirmó que no tenía intenciones de radicar una denuncia porque nunca había sufrido una violación. Que nunca ocurrió dicha historia y la inventó porque quería llamar la atención de su pareja dado problemas que mantenía en su incipiente noviazgo. En ese sentido tampoco quiso ser revisada por el médico legal.

 

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Sección Editorial

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