Las provincias ponen sus  condiciones: recaudar más y  recortar menos

Mañana funcionarios del Gobierno nacional tendrán una reunión, que se anticipa compleja, con los ministros de las 19 provincias gobernadas por partidos opositores. Para unos y otros, llegar a un acuerdo sobre el presupuesto 2019 es tan difícil como imprescindible.

Es imprescindible porque es la herramienta constitucional para la gestión del Estado; si el gobierno debe manejarse con el sistema de prórroga del actual presupuesto, tendrá a su favor la ventaja de la discrecionalidad, que en un año electoral sería letal para las provincias "opositoras". Pero saldrá políticamente debilitado.

Es difícil porque todos saben -aunque no lo digan- que el nudo de la crisis es el desbarajuste fiscal y comercial que el país arrastra desde un tiempo impreciso, pero que empieza a ser inmemorial.

No es la "herencia recibida" sino "el estancamiento histórico".

La Argentina gasta más que lo que recauda y los gobernadores saben que el Gobierno está resuelto a reducir el déficit a muy cerca del cero para el año que viene.

Como no quieren ser los mensajeros del "ajuste", gobernadores y ministros proponen un paraguas protector para el gasto social y un incremento de la recaudación que apunte a los sectores de mayores recursos, mejorando la tarea fiscalizadora y sin incrementar la presión tributaria sobre la inversión.

Esta es la tercera reunión de una serie que comenzó en la Casa de Salta, con el jefe de Gabinete, Fernando Yarade, que es secretario del Consejo Federal de Responsabilidad Fiscal, y el ministro de Economía, Emiliano Estrada, como anfitriones. Ambas partes ya manejan una serie de propuestas de las provincias para revisar el impuesto a las ganancias sobre la renta empresaria y personal, los impuestos al patrimonio personal, a la importación y al consumo en el exterior, y otras reformas sectoriales que mejorarían los ingresos. El objetivo es que el déficit no se concentre en un recorte insostenible de gasto sino en la mejor recaudación. En medio de una tormenta cambiaria, que expande la incertidumbre política y económica, dentro de dos semanas vence el plazo para la presentación del proyecto de presupuesto. Hasta ahora se estima que a las provincias les tocará una reducción del gasto del orden de los cien mil millones de pesos, pero mirando la "letra chica" esa suma se incrementa por la paralización de las obras públicas. Y hay más: la meta del déficit fiscal de 1,3% que había sido pactada originalmente con el FMI sería redefinida. Curiosamente, los ultraortodoxos del liberalismo y los catastrofistas de izquierda celebran juntos, aunque por distintas razones, la muerte del gradualismo.

La convocatoria del ministro Rogelio Frigerio intenta dar una bocanada de calma. En la Casa Rosada, los interlocutores de las provincias serán los funcionarios del Ministerio del Interior Alejandro Caldarelli y Paulino Caballero junto con el negociador del Ministerio de Hacienda, Rodrigo Pena.

La Casa Rosada atribuye a Juan Schiaretti (Córdoba) y a Juan Manuel Urtubey el rol de interlocutores en la iniciativa de ampliar la base imposible y frenar la rebaja de impuestos establecida en el pacto fiscal.

El jueves, el gobernador salteño anticipó que "la única manera viable" de consensuar el presupuesto 2019 es esa, se opuso a la idea del ministro Nicolás Dujovne de seguir profundizando los recortes.

Sería vital acordar con gobernadores

La prioridad es acordar con los gobernadores, no con el FMI para intentar afrontar la crítica situación generada por la tensión cambiaria, advirtió ayer la consultora Idesa, que vinculó la disparada del dólar con la falta de credibilidad en el Gobierno. Según la firma, “la vertiginosa suba del dólar está asociada a la creciente pérdida de confianza en torno de la capacidad del Gobierno para reducir el déficit fiscal”.
“No es falta de anuncios ni de apoyos externos, incluidos los del FMI, sino la escasa credibilidad de que los anuncios puedan ser llevados efectivamente a la práctica”, añadió. Advirtió que “desde que asumió, la actual administración prometió bajas graduales de impuestos, gastos e inflación apelando a que el déficit fiscal fuera financiado con endeudamiento, pero el esquema resultó inconsistente”.

“La elevación del valor del dólar sobrepasando los $40 genera mucha preocupación y zozobra. No se trata de exageraciones. En lo que va del año la devaluación supera el 100%, impactando en la inflación, la distribución del ingreso y la producción”, graficó la consultora.

Búsqueda de respuestas
Agregó, además, que “particularmente dañinas son las muy elevadas tasas de interés que viene impulsando el Banco Central para tratar de contener, sin éxito, la escalada del tipo de cambio”.
“¿Qué es lo que explica este fenómeno tan repentino como nocivo? Más específicamente, ¿el salto en el dólar es fruto de factores exógenos o los principales desencadenantes están asociados a decisiones políticas que tomó o dejó de tomar el Gobierno? Responder a estos interrogantes es clave para trazar el diagnóstico correcto”, conjeturó la firma.
 

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