Jubilados y un ajuste  que los remite a la  crisis del 2001

Diecisiete años después, los jubilados argentinos vuelven a ver caer su poder adquisitivo en un 13 por ciento. Al igual que en 2001, cuando al país lo gobernaba Fernando de la Rúa, la política de ajustes en la Argentina afecta otra vez a uno de los sectores más vulnerables de la población.

En aquella oportunidad, pese a un tipo de cambio de paridad con el dólar y sin inflación, los números no cerraban y el Gobierno tomaba la determinación de recortar los sueldos de los jubilados y empleados públicos que cobraban más de 500 pesos en un 13%, de esta manera, la medida alcanzaba al 16% de los pasivos. Hoy, con una inflación descontrolada y previsiones de todo tipo en torno al índice de precios hacia fin de año, si bien no se repite la baja de sueldos en sí misma, sí se repite el porcentual de ingresos perdidos: 13. ¿Por qué? Entre septiembre de 2017 y el mismo mes de este año, los jubilados percibieron un aumento del 19,2% al pasar la mínima de 7.246,64 a 8.637,13 pesos.

En el mismo período la inflación interanual será, si se confirman las previsiones que la ubican en 4% para agosto, del 32%; un 13% más alta que la actualización salarial de los jubilados y, peor aún, el máximo aceptado por el Fondo Monetario Internacional al momento de acordar con el Gobierno.

Esta pérdida de poder adquisitivo no solo alcanza a jubilados, también a pensionados y beneficiarios de asignaciones familiares y Asignación Universal por Hijo, que según se confirmó ayer recibirá un bono.

El recorte este año no alcanza -como en 2001- al 16% de los retirados sino al 100%, o sea 8.475.949 jubilados. Mientras que en Salta los jubilados afectados por la caída del poder adquisitivo son 241.295.

"Es muy triste que la mayor carga del ajuste la soporten los más vulnerables, como son los jubilados y los beneficiarios de la asignación universal", manifestó Ernesto Martínez, economista y extitular de la delegación salteña de la Anses durante 12 años.

"En 2001 -continuó- medio millón de jubilados sufrieron el descuento del 13%, un ajuste que lamentablemente quedará en los anales de la historia de la seguridad social. De esos jubilados, los que han superado estos años, seguramente recuerdan con amargura aquella etapa y quizás no habían imaginado volver a pasar momentos tan difíciles".

No obstante, "hoy ya no se trata de medio millón, sino de 7 millones de adultos mayores, a los que se les suman 9 millones de niños que reciben asignaciones familiares. Es muy grave", sentenció.

Martínez recordó que "en diciembre pasado el debate por la nueva ley de movilidad jubilatoria fue muy reñido y ajustado, incluso hubo manifestaciones de violencia en las calles. Ahora, mirándolo en retrospectiva, uno se pregunta si no había, en todo caso, más violencia dentro del recinto de parte de quienes proponían una norma que ha golpeado a los más débiles".

En diciembre el panorama no mejora. Al calcularse por trimestres, la movilidad jubilatoria hacia fin de año recuperará algunos puntos con respecto a la inflación, aunque no quedará cerca de igualar el índice de precios anual.

De acuerdo a los datos que ya se conocen, con una inflación del segundo trimestre medida por el Indec de un 8,79% y la evolución de los salarios, se puede calcular que el aumento en diciembre será del 7,7% y hasta diciembre totalizará el 28,4%. No obstante, con una inflación para el mes de agosto, que los especialistas están anticipando en torno del 3,5 y 4 por ciento, es muy difícil que la medición mensual de septiembre, octubre y noviembre arroje una cifra por debajo del 7,7 por ciento que se actualizará el haber jubilatorio.

De esta manera, "con inflación creciente y salarios decaídos por la recesión, sin duda 2018 cerrará como un año de pérdida para los jubilados", sentenció Martínez.

 

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