“No permitiremos que nos desciendan en un escritorio”, dijo Juan Carlos Ibire, frase que está muy lejos de la realidad vivida en la Vicente López durante toda la temporada. Si el Albo desciende es culpa pura y exclusivamente de los dirigentes que armaron junto al ex entrenador Víctor Alfredo Riggio un plantel sin jerarquía, y cuando tuvieron la posibilidad de torcer un poco el destino que lo tenía marcado como “candidato” al descenso, siguieron con la misma soberbia.

Si Gimnasia y Tiro se va al descenso es porque el presidente del club Marcelo Mentesana y su vice, y titular del Departamento de Fútbol Juan Carlos Ibire, subestimaron a San Jorge, a Boca Unidos, a Sarmiento, a Chaco For Ever, a Crucero del Norte, a Altos Hornos Zapla, a San Martín de Formosa j y junto al Tano Riggio armaron un plantel sin la categoría, con poco compromiso e incapaz de sacar al Albo de la debacle.

Si Gimnasia y Tiro se va al descenso es porque Mentesana e Ibire en vez de traer un goleador para afrontar la reválida, trajeron un arquero que no estuvo ni siquiera convocado al banco de relevos. Desde que llegó miró todos los partidos desde la platea. Eso se llama subestimar la situación, eso se llama soberbia. Lo único rescatable en esta debacle fue apostar a los chicos del club, claro rodeados de muchos refuerzos que nada aportaron.

Si Gimnasia y Tiro se va al descenso, es por culpa exclusiva de sus dirigentes, quienes todavía no pidieron perdón por el espantoso campeonato que jugaron. Ninguno levantó la mano y dijo: “Yo soy el culpable de esto y me hago cargo”.

Si Juventud Antoniana se va al descenso tampoco será por culpa del Deportivo Roca, sino de la pésima campaña que hizo el club de la Lerma y San Luis. No por negligencia de la actual dirigencia, sino de la saliente, la que tuvo al presidente Pepe Muratore junto a Rafael Del Carlos, y al resto de la CD como los grandes responsables formando un plantel de poca “monta y totalmente desequilibrado.

El caos estuvo instalado durante mucho tiempo en el Santo, con un plantel que hasta dejó de entrenar por falta de pago, con un plantel que tuvo más pendiente en poder darle un plato de comida a su familia, que estar pendiente de Juventud Antoniana. Llegó Klix e intentó cambiar el rumbo, de enderezar la historia, y ahora está jugando una “pelea” que no es la de él, pero como presidente deberá luchar para intentar salvar a su club. 

Pero Deportivo Roca no será el culpable del descenso de Juventud Antoniana y Gimnasia y Tiro si esto finalmente sucede, si el Consejo Federal de la AFA le da por ganado los 6 puntos en el escritorio. Santos y Albos se irán al descenso por impericia propia, por un año futbolístico nefasto.

A esto hay que agregarle que ninguna institución de todas las que participaron en el Federal A protestó cuando la Asociación del Fútbol Argentino decidió cambiar las cosas el 28 de diciembre decidiendo que la Primera B Metropolitana tenga 5 ascenso y solo 2 descensos; mientras que los clubes del interior se quedaban con 2 ascenso y 8 descensos. 

Se dejaron meter la mano en el bolsillo, les robaron en su propia cara, ninguno fue capaz de frenar el torneo, de protestar, de pelear ante tanta desigualdad, claro, creían que iban a estar peleando por ascender, o salvados del descenso, la soberbia a muchos les volvió a ganar, y hoy tienen sus dos mejillas llenas de cachetazos. Lo triste es que hoy el fútbol salteño puede perder dos plazas en el Federal A, pero no miremos al Sur, la culpa es de aquellos que estuvieron en la Lerma y San Luis y los que están en la Vicente López. 

Si el Consejo Federal de la AFA se apega al reglamento le tendría que dar los 6 puntos al Deportivo Roca; ahora habrá que ver con qué vara mide la protesta en la calle Viamonte, por ahí se “apiadan de ambos” y tienen una chance más. 

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