La pasión por enseñar se transformó en poemas

Desde pequeña, Nelly Clelia Mormina conoció el amor por las palabras junto a su padre, Orlando Mormina, un italiano que tenía afición por las creaciones gauchescas y que la hacía partícipe de los versos que recitaba. Ahora, después de muchos años, ella se reconoce como “amante de la poesía” y descubre que este amor comenzó en su casa, donde la cultura de su madre, que era jujeña, dejó también su impronta. “Crecí en un lugar sencillo, donde el estilo literario fue la semilla que germinó en mi corazón desde niña”, relató a El Tribuno.

Nelly contó que, si bien escribió durante toda su vida, esta afición empezó a consolidarse los últimos años, cuando se jubiló como directora de escuela primaria y de colegio secundario: “Recién he podido retomar con ganas esta pasión tan grande que tengo. Agradezco a Dios todos los días el don y la facilidad que me ha dado de escribir”.

Como en Salta Nelly no encontró una filial de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), se fue a Jujuy, donde los y las colegas la recibieron con los brazos abiertos.

“Viajé a hacer conocer mis escritos”, contó Nelly. Así, empezó a relacionarse con muchos escritores y escritoras de Tilcara, Villa Jardín de Reyes, San Salvador, San Pedro, Ledesma, Libertador General San Martín, Perico, El Carmen, entre otras localidades de la provincia vecina. 
Fueron tan fuertes los vínculos que desarrolló con los pares jujeños, que Nelly decidió presentar su primer libro, “Deshojando versos”, en Villa Jardín de Reyes, donde hace unos cuatro o cinco años le abrieron las puertas para que iniciara su carrera literaria. Agradeció especialmente a Elena Demitropulos y a Gerardo “Yoyi” Oviedo: “Han sido excelentes personas conmigo”.

El libro de Nelly, que tiene unas 150 páginas y fue dedicado a la memoria de su padre, está compuesto por cuatro partes en torno a grandes temas: la familia, la docencia; Salta, la linda y el amor.

Después del debut en la provincia del norte, Nelly presentó su libro el 18 de abril del año pasado en el museo Casa de Hernández, en Salta capital. Recordó que hubo una convocatoria grandísima, con compañeros y compañeras que llegaron desde Jujuy con una sorpresa más que honorable: la nombraron miembro de la filial Jujuy de la SADE.

El día que presentó su libro en la ciudad de Salta, Nelly regaló trípticos a todos los presentes. En una de sus caras, plasmó unas palabras que figuran en la publicación: “Mis versos salen del alma / como una queja sonora / y tan solo el arpa llora / cuando toca el corazón. / Las penas y alegrías / son la mezcla de lamentos / tan llenas de sentimientos / y de una gran ilusión”. 

Premios y menciones

“La poesía ocupó un lugar importante en mi vida. He podido participar en muchos certámenes y obtener premios. Le doy gracias a Dios por este hermoso don de expresar con mis palabras, lo que siento, lo que admiro, lo que veo y lo que vivo”, dijo Nelly.

Durante su vida artística, cosechó numerosos premios y menciones tanto a nivel provincial como nacional e internacional. En España, en Venezuela y en Portugal fue destacada por sus creaciones. En República Dominicana participó en antologías de Poetas por la Paz.

Hace un par de semanas, después de participar en un encuentro internacional en San Salvador, Nelly fue a Villa Jardín de Reyes, donde fue elegida embajadora del Grupo Literario Reyes en Salta. 

Recientemente recibió un llamado de la presidenta nacional de la Unión Hispanomundial de Escritores (UME), Lydia Pistagnesi, quien le pidió que representara a la provincia en esta gran comunidad de artistas. “Son muchas las cosas que me están brindando la poesía y la escritura”, valoró.

En Salta, Nelly recibió el premio Tinkunaku por el poema “A los soldados valientes de este pueblo”, que escribió para homenajear a los caídos de Malvinas y, sobre todo, a quienes ella vio partir a la guerra desde Rosario de Lerma, cuando trabajaba en la escuela Gurruchaga. 

“Los han llevado a estos chicos a pelear y han vuelto con las muletas, quemados y lastimados”, lamentó la mujer. Nelly recitó estos versos delante de todo el pueblo de Rosario de Lerma: estudiantes, familiares de soldados, excombatientes y funcionarios.

En 2017 y en 2018, junto a Aníbal Aguirre, “gran escritor, poeta y coplero”, Nelly organizó el Encuentro Nacional de Escritores en Salta.

El mes pasado, colaboró en el segundo Encuentro Internacional de Poesía y Arte Salta-Cafayate, en el que participaron artistas nacionales y extranjeros.

Metas y proyectos

Al mirar hacia adelante, Nelly desea seguir escribiendo, publicando y participando en tertulias, veladas y encuentros literarios.

Confesó que últimamente se dedica mucho a los poemas de amor y que su segundo libro, que espera publicar este año, está avanzado por la mitad.

“Una tiene musas y sus inspiraciones propias”, comentó a El Tribuno y reveló que siempre tiene a mano sus cuadernos para plasmar sus ideas en cualquier momento del día. Si bien escribe en prosa, su predilecta es la poesía. 

La escritora destacó que le encantaría conformar la filial de SADE en Salta, que existió años atrás: “Se necesita que todos los escritores estemos unidos para tener una SADE acá. En una tierra de poetas, de cantores y de recitadores, me parece tan raro que no esté...”.

La mujer reconoció que en Salta hay plumas excelentes: “Es una pena que la gente no los conozca. Tenemos jóvenes y grandes, que hacen unas poesías hermosas”. Recordó que el año pasado, en el Encuentro de Escritores, una niña de 13 años leyó sus escritos, que habían sido reconocidos en dos certámenes.

Para leer las creaciones de Nelly o ponerse en contacto con ella, su perfil en Facebook es “Nelly Mormina”.

Una vida en las escuelas

Nelly recuerda con mucho cariño los años que dedicó al magisterio en la provincia de Salta: “Amo la docencia y solo me trajo satisfacciones en todos los cargos que ocupé, como maestra y como directora de primario, de secundario y de jóvenes y adultos”. 

Ella se jubiló en 2010, antes de la edad reglamentaria. Era directora de la escuela primaria 20 de Febrero de 1813 y del colegio secundario que funcionaba en el mismo edificio. “Faltaba gente en algunos cargos y tenía que andar de un lado al otro. Eso me puso mal”, lamentó sobre la razón que la llevó a dejar las aulas.

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