River fue superado anoche y cayó con Atlético Paranaense, en Brasil, por 1 a 0, por la primera final de la Recopa Sudamericana, jugada en el estadio Arena da Baixada, de Curitiba.
El argentino Marco Ruben, a los 25 minutos de la primera etapa, obtuvo la conquista que le permitió la victoria a un conjunto local, que mostró mejor juego y cuyo triunfo pudo haber sido más amplio.
Milton Casco fue expulsado al promediar la segunda parte, por una agresión a Rony, que debió ser revisada por el VAR por el árbitro colombiano. 
La revancha se jugará el jueves 30, a las 21.30, en el estadio Monumental de Núñez. 

El equipo local mostró dinámica y velocidad en los 45 minutos iniciales. De hecho, con apenas 10 segundos disputados, el conjunto de Curitiba ya había avisado con un remate de Lucho González, que concluyó con una tapada providencial de Armani, tras una maniobra que se inició con un resbalón de Pérez en la mitad de la cancha. 
Con Lucho como nexo para habilitar a laterales y extremos que surcaron el sector derecho, Paranaense generó estragos en cada incursión ofensiva. 
El millo no hizo pie en la mitad de la cancha y sufrió por la inferioridad numérica en ese sector en donde se transitó a máxima velocidad. 
El césped artificial fue otro argumento, tal vez, que el elenco brasileño utilizó a su favor para generar supremacía ante un rival que lució lento y solamente inquietó por los desprendimientos de Nicolás De la Cruz. 
A los 15 minutos, Armani volvió a cubrir bien ante Nikao en un mano a mano, pero un rato más tarde, a los 25, el equipo brasileño llegó a la apertura del marcador, tras una buena jugada colectiva, que incluyó un desborde de Lodi y una definición desde el piso de Ruben, en verdadero estado de gracia en la temporada, a punto tal que es el actual goleador de la Copa Libertadores (seis tantos en la fase de grupos). 
Apenas comenzada la segunda parte, la trama de la película de la Recopa no cambió. Por el contrario, el casildense Armani continuó vistiéndose de “salvador” y contuvo sendos disparos de Renán Lodi y Bruno Guimaraes (un tiro libre que se incrustaba en el ángulo), respectivamente. 
El conjunto de Núñez, a esa altura, sufría el juego. No encontraba la pelota, los mediocampistas se hallaban en desventaja numérica y los delanteros sentían la desconexión. 
El ingreso de Angileri por Mayada intentó darle al elenco visitante algo más de equilibrio y desborde por izquierda. Pero River siguió padeciendo en la zona central, frente a un equipo que no bajó la intensidad y buscaba aumentar las cifras. 
Gallardo ensayó el tardío ingreso de Bruno Zuculini (25 minutos) para nivelar la lucha en el medio. Pero Atlético Paranaense seguía presionando y tuvo la inestimable apreciación del VAR como para quedar a resguardo, de alguna eventualidad en el marcador. 
El árbitro colombiano Roldán sancionó infracción de Casco a Rony en el área y expulsó al lateral, aunque no otorgó el penal por considerar que la pelota no estaba en juego. 
El equipo de Curitiba ganó la primera final y obliga a River a dar vuelta la eliminatoria en la revancha de la semana entrante. Lo cierto es que el equipo millonario deberá ajustar piezas en el funcionamiento como para ilusionarse en conseguir el objetivo. 
 

 

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