La radiografía de los biocombustibles

La producción de bioetanol de Argentina ronda actualmente en los 1.200 millones de litros anuales, según registros de la Secretaría de Energía de la Nación. Los volúmenes que entregaron en 2018 los ingenios del NOA y las refinerías de la región central del país fueron un 4% mayores que los de 2017. En comparación con los despachos de 2016 -año en el que el corte obligatorio para las naftas pasó del 10% al 12%-, el salto productivo fue del 24%.

Actualmente, una mitad de los cupos de producción está repartida entre 10 refinerías que procesan el bioetanol a partir de la caña de azúcar en Salta, Jujuy y Tucumán. La otra mitad está distribuida entre siete plantas que lo elaboran en base a maíz en la región pampeana. Córdoba concentra a la gran mayoría de esas refinerías.

Pese a la crítica e inestable coyuntura que llenó de incertidumbre al sector, Argentina amplió sus producciones de bioetanol y biodiésel (biocombustible que se elabora a partir de la soja) a ritmo sostenido.

Así lo resaltó el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos en un extenso informe que emitió a mediados de 2018 sobre la situación actual y perspectivas de los biocombustibles.

En ese informe, expertos citaron iniciativas y negociaciones que apuntan a elevar los cortes obligatorios en el país.

Hay gestiones empresarias y propuestas legislativas para acercar a Argentina al corte del 27,5% que tiene fijado Brasil, segundo productor mundial, en el bioetanol. También hay proyectos para elevar el corte obligatorio del biodiésel en el gasoil hasta el 20%.

Se especula que, en un corto plazo, el corte del bioetanol podría ser llevado al 15%. También se habla de la posible aplicación de un sistema de combustible flexible, como el que tiene Brasil para vehículos con motores que pueden funcionar hasta con un 100% de biocombustible. El mayor escollo de esta última alternativa reside en las fuertes inversiones que deberían volcarse en las estaciones de servicios para adaptar los surtidores a la variada oferta que presenta el modelo brasileño en el expendio de las naftas.

Argentina comenzó a aplicar gradualmente los cortes obligatorios de biocombustibles en las naftas y el gasoil, desde el 1 de enero de 2010, en cumplimiento a su adhesión al Protocolo de Kyoto. El citado acuerdo internacional fue adoptado en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que provocan el calentamiento global.

Las propuestas para aumentar los cortes obligatorios en el país, en general, son resistidas por las petroleras que concentran el negocio de los combustibles y las fábricas de automotores.

Las terminales consideran que mayores aumentos en la tasa de cortes podrían generar problemas con los motores existentes y la extensión de garantías. Los productores de bioetanol, por su parte, exponen estudios que demuestran que la nafta puede mezclarse con 12, 15 y 20% de etanol sin inconvenientes.

Estados Unidos, el mayor productor mundial de bioetanol, tiene fijado un corte en las naftas del 15%. El país del norte destina una tercera parte de su cosecha de maíz a la elaboración de etanol.

Argentina produce 40 millones de toneladas de maíz, de las que solo se destinan cerca de 1,3 millones (el 2,6%) a la producción de ese biocombustible.

 

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