Amenazó con hacer “picadillo” al guardián de la casa por haberlo delatado

El perro no solo es el mejor amigo del hombre, sino que es el mejor cancerbero de las casas. Por ese instinto perruno que lo caracteriza, él siempre está atento a lo que pasa alrededor del mundo que lo rodea. 

Haga frío, haga calor o tenga flojera, el perro siempre sale a husmear ante el tenue ruido o los extraños y procede de esa manera por su fino olfato y su fino oído. Pese a que su agudeza visual es inferior a la de los humanos, son los que mejor pueden identificar las cosas en movimiento por estar dotados de una mirada periférica de las cosas. 

Esto explica porqué persiguen a alguien que corre, a los vehículos, a los ciclistas, etc. Les fascina todo aquello que se mueve porque lo ven mejor. Por ser como son, muchas veces provocan el enojo de los vecinos y hasta de los propios amos porque les interrumpen la siesta o le quitan el sueño en altas horas de la madrugadas. Su rol de guardianes es muy fuerte y por eso hacen oído sordo a los retos, a los insultos y también a las agresiones de algún amo intolerante. Son “contras” por naturaleza, pero fieles por convicción.

El 23 de enero pasado un perrito de raza incierta, llamado “Mago”, puso a prueba su condición de eficiente vigía en una vivienda de barrio Solidaridad. Estaba entregado al sueño en un recoveco del fondo de la propiedad. Empezaba a clarear día cuando el dueño de casa tomaba unos mates en la cocina, esperando la llegada del ayudante de su taller de herrería. En esos momentos se puso en alerta al escuchar los ladridos de Mago”. 

En un principio pensó que eran los gatos en celo de la vecindad que cada tanto utilizaban el tejado como “villa cariño”. Sin embargo, al escuchar con detenimiento el tono del ladrido, advirtió que el perrito estaba embravecido. Movido por la curiosidad, más que por otra cosa, se asomó hasta la ventana y observó que, efectivamente, el animal estaba muy enojado; arañaba la pared, daba saltos de canguro, con la mirada puesta en la obra en construcción del primer piso. Cuando el hombre salió a ver lo que pasaba se encontró con “Dany”, un conocido escruchante del popular barrio, ubicado en la zona este de la ciudad.

 El ladrón trataba de forzar una ventana para robarla, por lo que le pidió a su mujer que llamara al servicio de emergencia 911. Para reducirlo y evitar que el sujeto se escapara solicitó ayuda a un vecino. Cuando ambos subieron a la planta alta, descubrieron que el intruso tenía una barreta que había tomado del depósito, con la que intentó agredir a los hombres. Estos no se amilanaron y luego de acorralarlo lo pudieron reducir hasta que llegó la patrulla policial que, como siempre, demoró más de la cuenta..

En el momento que era esposado “Dany” amenazó a sus captores y a sus familiares con matarlos y quemarles sus casas. Además, insultó de arriba a abajo a “Mago” por haberlo delatado y le advirtió que lo haría “picadillo” cuando salga de la cárcel. El perrito tampoco se amilanó y alcanzó a morderle el tobillo al ladrón cuando los policías lo subían al patrullero.

La fiscal penal 6, Ana Inés Salinas, pidió ahora el enjuiciamiento de “Dany” M, de 39 años, bajo la modalidad de “proceso sumarísimo”. Con las pruebas recolectadas, la funcionaria lo imputó por los delitos de “amenazas y tentativa de hurto” y solicitó que el solitario ladrón continúe privado de su libertad.

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