La minería y el ambiente son  dos bienes valiosos para  Salta

"El que va a un yacimiento, ve la realidad tecnológica, la seguridad y las garantías ambientales de la minería moderna. Y la admira y valora. En cambio, si uno se guía por lo que dicen quienes, probablemente, jamás estuvieron en el lugar, lo más probable es que incorpore prejuicios que satanizan a la actividad". En esas palabras, el ingeniero José Gustavo de Castro Alem reseñó una realidad cultural de esta época en la que se reniega de cualquier actividad productiva a partir de "dogmas" instalados como verdades pero sin pruebas científicamente válidas.

Castro Alem es autor de Minería Positiva, un texto destinado a contribuir a un sistema de comunicación para que las empresas mineras expliquen su actividad, los recaudos que se toman y los beneficios que se brindan a una sociedad que depende de la minería para absolutamente todas sus actividades, sus alimentos y su salud.

Antenas y agroquímicos

El mundo contemporáneo está atravesado de tabúes, que se contradicen con los hábitos de consumo: la oposición a las antenas para celulares por parte de grupos de personas que no pueden desprenderse de sus teléfonos móviles; la resistencia visceral al glifosato por personas que no ignoran los beneficios concretos de la soja transgénica; la utilización del término "agrotóxicos" para descalificar a los productos que salvaron a la humanidad de las hambrunas en los años posteriores a las dos guerras mundiales que se libraron entre 1914 y 1945, con un saldo de más de 120 millones de muertos.

El ingeniero Castro Alem sabe que es una lucha quijotesca. Se trata de desarticular certezas generalizadas y sin fundamento. "Yo soy ecologista, como es la actividad minera en general. Y lo sé, porque conozco como se trabaja en los yacimientos. Lo que uno escucha, en cambio, es lo contrario de lo que se ve. Si la industria y el estado adoptaran el manejo del agua de la minería, todo lo relativo al consumo de agua sería mucho mejor", asegura, y agrega: "El minero está mucho más atento que el resto de los industriales a las posibles alteraciones ambientales".

El triángulo de Sábato

Ingeniero salteño y con experiencia profesional en actividades mineras en muchos países, fue convocado a la Universidad Nacional de Salta para el Taller de Discusión sobre Minería Positiva, realizado hace unos días en el Microcine de la Facultad de Ingeniería. El taller forma parte del plan de actividades académicas para acercar a la empresa de cualquier rubro con los claustros y el Estado, inspirado en histórico Triángulo de Sábato, al que se añade ahora un "cuarto lado", la prensa. Participaron el decano, Héctor Casado, la vicedecana, María Soledad Vicente, el secretario de Minería de Salta, Daniel Blasco, los empresarios y docentes Gustavo Carracedo, Facundo Huidobro, Ricardo Jakúlica, entre otros, con participación de alumnos de varias carreras.

El libro de Castro Alem cuenta con el prólogo del geólogo y reconocido comunicador científico Ricardo Alonso. Y se propone fortalecer la conciencia minera en una provincia y un país - con enorme potencial y que debería conocer los beneficios de la minería informándose lo que pasa apenas del otro lado de los Andes.

La necesidad de comunicar

"A ninguna actividad se le exige tanto que "explique' y ninguna pone a "explicar' a tantos técnicos como la minería. Los expertos saben explicar, pero no aprenden a comunicar. Un informe técnico, por consistente que sea, no comunica de acuerdo a las expectativas y a la capacidad de comprensión, por parte del público, de cuestiones de alto contenido emocional. En un caso de denuncias de contaminación o cuando aparece la palabra "cianuro", cunde el pánico. Las empresas mandan al mejor profesional en hidrogeología a explicarle a una comunidad sin elementos técnicos suficientes que cualquier peligro está bajo control. Por más que se diga la verdad, si no se comprende, todo empeora".

El texto aborda temas comunicacionales contemporáneos, donde se plantea la dificultad para que el público comprenda que la minería está en su vida cotidiana y que esto ocurre desde hace 50 mil años. "Trato de basarme en grandes investigadores actuales, sobre todo desde el aspecto socio - psicológico que permiten reflexionar acerca de por qué si la minería es tan buena hay una tendencia negativa".

Castro Alem sostiene en un capítulo que "la minería es buena y el cuidado del medio, también". Puntualiza que "ningún profesional calificado puede prescindir de los protocolos para la preservación del ecosistema, las necesidades de las comunidades y los derechos humanos".

"La minería es una empresa de riesgo. Solo el 3% de las exploraciones se convierte en producción, el resto es pérdida. El minero necesita entusiasmar al inversor".

Lo que se gana

La gran pregunta, muy frecuente entre vecinos e intendentes, es: ¿qué le deja la minería a la región?

"En primer lugar, el 3% de regalías; lamentablemente, la recaudación de impuestos nacionales no se hace en la provincia, y los aportes son sustanciales. La minería toma mano de obra local, es la actividad que capacita a su personal y compra insumos y mercaderías en comercios locales. A la minería se le pone una vara muy alta; comparando con cualquier actividad de humana, en ocupación, generación de valor, manejo del medio ambiente, capacitación y trabajo con las comunidades, la minería sale ganando".

 

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