Poco conocido, El Chamical recupera su valor cargado de historia y cultura 

 

Marita Simón
El Tribuno 


El sinuoso camino anticipa un suave ascenso, entre cerros con importante vegetación y acequias surgidas de vertientes que riegan la zona y que asemejan el lugar a una porción de las yungas, fresca y de tierras fértiles. Es por la ruta provincial 48 que la ciudad se vincula con un pedazo de historia y de paisaje,, muy próximo, a solo unos 37 kilómetros, y que conduce a El Chamical tras atravesar La Pedrera y espacios únicos como La Quesera y Finca La Cruz.
Esta área, al este de la ciudad y a la que se ingresa por el mismo camino del Parque Industrial, está cargada de memoria e increíblemente aún hoy conserva una economía de autosustento de familias gauchas, que continúan con orgullo la particular vida de sus antepasados y de quienes, aseguran, heredaron el amor por la tierra y la Patria.
Es que se trata, nada más ni nada menos, del área que fue teatro de operaciones del general Martín Miguel de Güemes. Por allí pasó malherido, allí murió el 17 de junio de 1821 y su cuerpo permaneció en la capilla del Chamical que él hizo construir, hasta que su familia lo trasladó primero al cementerio de la Santa Cruz y desde 1923 en el Panteón de las Glorias del Norte, en la Catedral Basílica.
El área forma parte del recorrido del antiguo Camino Real, utilizado como posta de carretas en esos tiempos, y con caseríos dispersos que aún se mantienen como entonces.
Justamente el pasado 18 de junio se inauguró la obra de la capilla, el mismo día en que se enterró a Güemes allí. Esta área pertenece a la capital, y por eso fue a través de la Municipalidad que, a partir de octubre de 2016, se firmó un convenio con la Nación para recuperar lo que años de abandono habían destruido.
Ese acuerdo implicó capacitaciones, declaratorias y obras, pero al mismo tiempo reconoció a la ciudad como gestora y promotora de su patrimonio. Esto implicó la presencia y conferencias de expertos patrimonialistas y arquitectos para recuperar El Chamical, pero además declaratorias de nuevos sitios, algo que no se había realizado en el país desde 1943. El foco fue puesto en declarar a Salta como patrimonio histórico y nacional y, en ese entramado, revitalizar normativas “dormidas” e incorporar nuevas para que no solo se trabaje sobre edificios, sino sobre el patrimonio paisajístico.
En esa línea se ubicaron sectores olvidados del Circuito Güemesiano, con perspectivas de lograr, antes de fin de año, que la misma suerte corra La Quesera, donde otro oratorio típico del norte argentino espera volver a su esplendor inicial.

 

La obra

Tras cumplir con una serie de requisitos propios de la burocracia argentina, los trabajos comenzaron, no sin dificultades. Las lluvias hicieron lo suyo y atrasaron todo.
Para este monumento histórico nacional la inversión fue de poco más de 3 millones de pesos, intervino mano de obra municipal y ahora solo resta esperar que se declare paisaje histórico a todo el circuito.
“Hace unos días expusimos este proceso en un encuentro nacional de delegados, para conocimiento de otras provincias respecto de normativas y gestión en este sentido, y estamos más que satisfechos de los resultados”, dice Jorge Nieto, director General de Patrimonio Municipal, quien también actuó como coordinador e inspector ad hoc de la obra. Y apuntala el trabajo realizado con el aspecto histórico: “Mas allá del orgullo por lo que fue Güemes para Salta y el país, esta área que se pone en valor tiene la virtud de estar físicamente muy cercana, con cuatro monumentos históricos nacionales. Y esa cercanía muestra una armonía con lo nuestro, porque es una síntesis entre paisaje, historia y naturaleza, y abre una nueva alternativa turística que se une, además, a la autopista de acceso a la ciudad. Es lo que vieron los especialistas nacionales, relevaron el lugar y destacaron la riqueza y significado histórico porque fue el centro de operaciones del general Güemes, por donde además pasaron otros personajes, como Francisco Solano. 
Y próximamente la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos de la Nación mostrará este particular circuito a través de un documental que sintetiza la fusión entre el gaucho salteño, el paisaje y el área que Güemes utilizó como cuartel de operaciones.


“Pese a la cortísima distancia, tenemos casi olvidado este sector de Salta, y la decisión del intendente Gustavo Sáenz de recuperarlo y revitalizarlo, hoy se concreta con los trabajos en Chamical potenciando una serie de acciones, como la imposición del Escudo Azul que entrega la Unesco y la Comisión Nacional Argentina de Cooperación con esa institución internacional, tras la designación del área como Bien Cultural Protegido”, agrega Nieto. Y pone énfasis en el anuncio de la representante de la Comisión Nacional, Teresa Anchorena, sobre la puesta en valor de La Quesera, para lo cual en días más estará en Salta la arquitecta Laura Weber, secretaria general de la misma Comisión, para evaluar los detalles. La capacitación y conferencias de expertos fueron un denominador común en todo el proceso de recuperación arquitectónica, como el arquitecto Jorge Caramés quien hizo el seguimiento en Salta y que está haciendo lo propio con la restauración de la histórica confitería El Molino, en la ciudad de Buenos Aires, y Carla Brocato, restauradora de la Estación Retiro.
En definitiva, en este lugar su gente mantiene costumbres ancestrales. Como los tradicionales misachicos, en cada acontecimiento importante todos confluyen a la capilla, donde además siguen oficiando misas los domingos. La forma de vida de las familias gauchas es la misma que en épocas de lucha independentista y esto es lo que cautiva.


 

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