La pobreza golpea duro a los chicos

Estaba el chico haciendo una fila para recibir un plato de comida en la escuela 4.528 de Misión Chaqueña, paraje de Embarcación, departamento San Martín. Cuando llegó un equipo de periodistas de El Tribuno, ocupaba su lugar entre otro medio centenar de niños que esperaban para recibir su ración. No había mesas ni sillas.

La mayoría de ellos tenía recipientes de plástico para llevarse la comida a sus casas, seguramente para compartir con el resto de sus familias. En un momento dado, tal vez por el hambre de muchas horas, Raulito (nombre ficticio) no aguantó más y se largó a llorar (foto). El resto de los niños no se inmutó por el llanto de su compañero, ni tampoco algún docente. Cuando se recompuso, todo siguió con normalidad. Uno a uno, los alumnos fueron recibiendo sus raciones y se sentaron a comer donde están acostumbrados, o donde pueden. Unos en el patio, otros bajo un añoso algarrobo, otros en el umbral que hace la bajada de la galería al patio, o directamente en el suelo, solos o compartiendo el lugar con algún amiguito. Esa escuela no tiene comedor, aunque sus autoridades aseguran que hay un espacio destinado, pero no cuentan con los materiales necesarios para construirlo.

Quien desee colaborar con la escuela aludida puede contactarse con Javier Corbalán, al teléfono 387-4747851, o acercar su donación a la planta editorial de este medio, sita en Limache.

 

Lo curioso para el lente de nuestro fotógrafo fue cuando a poco de haber recibido la comida, algunas madres aparecieron para sumarse a sus hijos para ingerir algún tipo de alimento caliente en el día, en este caso un suculento guiso. Y también que en muchos de los casos los chicos estaban sin calzado. Es decir asistieron a clases "pata pila". Por supuesto, al edificio escolar le falta de todo, pero la alimentación es el elemento vital para unos pocos cientos de niños criollos y aborígenes que acuden a la escuela de Misión Chaqueña. Claro, lo que muchos lectores están solo intuyendo es que todos estos niños esperan con ansias el plato de comida diario de la escuela, desde ayer a la misma hora, o desde el viernes anterior si el día es lunes.

Quien desee colaborar con la escuela aludida puede contactarse con Javier Corbalán, al teléfono 387-4747851.

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