Pocho Sosa, bandoneonista: "El mejor luthier es el que además sabe hacer música"

¿Cómo llega a Salta?
Y me vengo buscando aventuras. Después de que terminé el servicio militar, me vine para el norte en tren. En esa época el tren te hacía recorrer todo el país. Primero estuve en Jujuy. Por varios meses estuve trabajando en Ledesma, junto a un compañero. Después me vine a Salta, me gustó y además conseguí un mejor trabajo, en una empresa fúnebre. Estuve varios años trabajando ahí. Por aquellas épocas yo tocaba el bandoneón y el acordeón. 

 

¿Cómo aprendió?
Desde chico siempre estuve ligado a la música. Uno de mis tíos tocaba el bandoneón y en mi casa siempre se interpretaba música del Litoral. Mi papá también tocaba pero el violín, pero sin estudiar. Así como se toca en el campo, de oído, él también hacía música. Pero un día, era el casamiento de una de mis hermanas y había que viajar y uno de los músicos no pudo ir. Yo tenía 16, y entonces me invitaron a que toque. Así empecé. Después me tuve que ir, por el servicio militar. Pero seguía con la música, y cuando me vine a Jujuy, siempre visitaba el Centro Paraguayo. Ahí, tocaban toda la música que me gustaba, con la que me crié, la que se escuchaba en mi casa. También me animaba y tocaba mi instrumento con otros compañeros. Cuando tenía que afinar mi bandoneón, yo me iba a Corrientes. Ahí había un viejito que le atendía los instrumentos a Tránsito Cocomarola, que fue un músico del chamamé. Tocaba “Kilómetro 11”. Con los años se fue poniendo sordito y entonces me dijo que yo me tenía que animar a afinar mi instrumento y también arreglarlo. Y me animé. La verdad que no hay nada mejor. Cada músico debe saber afinar su instrumento porque sabe cómo quiere que suene. Y así comencé, primer anduve por Orán, también trabajando y después ya me asenté en Salta, y puse mi taller. 

 

 


Y hoy, ¿cómo sigue el taller y la familia?
Bien. Gracias a Dios no falta el trabajo. Además de arreglar los instrumentos también hice de transportista y bueno de todo para poder vivir. Siempre trabajando, hice mi casa y ahora dos de mis hijos están Salta y el otro está en Formosa. Todos trabajan, y saben hacer música, pero el segundo es el que se dedicó a eso, incluso da clases. Los otros dos saben de música, pero siguieron sus carreras y sus trabajos. Mis hijos tienen 36, 31 y 21, la más chica que está estudiando para profesora de Matemáticas. Uno de mis hermanos también está en Salta y mi mamá. Me la traje para acá porque siempre fuimos muy apegados. En el taller tenía un ayudante pero se tuvo que ir, porque era de Rivadavia y con la pandemia se fue con la familia. Sigo trabajando en el taller porque tengo muchos clientes, que ya son fijos, y traen sus instrumentos y la verdad es que necesito un ayudante, pero tiene que ser una persona que sepa de música, porque sino no se puede. 


Y el resto de los hermanos...

La mayoría quedó en el pueblo donde nací. Se llama Pozo del Mortero, está a 367 km de Formosa, sobre la RN 81 y las vías del ferrocarril Belgrano. Pero cada vez que puedo voy para allá, a estar con la familia, la llevo a mi mamá. Ahora no se puede porque estamos con el tema de pandemia, pero seguro que el año que viene ya podré ir a verlos.

¿Cuál es la música que más le gusta interpretar?
Chamamé y toda la música del Litoral.
 

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