Una llave de MMA en medio de un partido del ascenso casi termina en batalla campal

No fue muy vistoso el partido que disputaron Ferro y Colegiales en Caballito esta mañana. Y el clima se caldeó por demás en el final del primer tiempo, cuando dos futbolistas se trenzaron y casi obligan a la suspensión del amistoso.
Los protagonistas de esta jugada que terminó en una especie de lucha de artes marciales mixtas fueron el defensor del local Gabriel Díaz y el atacante de la visita Martín Lucero, que por este cruce fueron expulsados justo antes del entretiempo.

Un pelotazo largo buscó a Lucero, quien en su afán de hacerse del balón y aguantar el empellón de su marcador se agachó un poco y sintió todo el peso de la humanidad de su adversario. Díaz erró el cabezazo y al caer usó a su rival para amortiguarse, quedando recostado boca arriba y tomando a Lucero con una llave digna de MMA inmovilizándolo con su brazo sobre el cuello. El delantero se desesperó al no poder soltarse y Díaz, lejos de aflojar su fuerza para liberarlo, se aferró más, incluso con sus piernas.
Enseguida llegaron compañeros de ambos bandos para intentar calmar los ánimos aunque todo empeoró: amenazas, insultos, empujones y un nuevo enfrentamiento entre Lucero y Rodrigo Mazur, quien lo apartó y sufrió un fuerte manotazo en su rostro. Para la segunda parte los equipos jugaron con diez hombres y no se sacaron ventajas: fue 0 a 0 en el estadio Ricardo Etcheverry.

 

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