En Gûemes, la barrial  regresó a la calle Mitre

La feria del barrio Santa Teresita volvió a instalarse sobre calle Mitre. Los feriantes pudieron comercializar sus productos tras 8 meses de inactividad. Solo se trabajó con el 50% de los puestos. Se determinaron protocolos y hubo controles para que se respetaran.

Tras semanas de negociaciones entre la comisión de la Feria y miembros del COE, este sábado los feriantes volvieron a instalarse sobre calle Mitre del barrio Santa Teresita, lugar donde iniciaron con la actividad hace 16 años.

Las ferias barriales fueron consideradas durante el desarrollo de la pandemia, como una actividad demasiado convocante como para permitir su flexibilización. En la medida que los números de contagios fueron descendiendo y que algunas actividades comerciales, deportivas y culturales fueron habilitadas, dió pie a los miembros de la comisión de la feria a comenzar a gestionar un posible retorno de la actividad comercial.

Solo 150 feriantes

Tras varias reuniones comenzaron a aparecer los primeros puntos de acuerdo, durante la semana anterior se acordó que la feria debía reducir la cantidad de puestos de ventas instalados sobre la calle. Para ello se resolvió que solo los feriantes de Gûemes podrían participar, esto redujo en un 30% el número de puesteros, y como aún seguían siendo demasiados se dividió el total en dos grupos. "Nosotros como municipio hicimos entrega a la comisión de los carné habilitantes con colores rojo y verde, ellos se los entregaron a los feriantes según un criterio propio. Nos presentamos muy temprano para controlar que los vendedores tengan un carné con el color rojo solo ellos van a trabajar, el próximo sábado lo harán los colores verdes, así es como logramos reducir el total de feriantes a 150. Estuvimos desde muy temprano en este lugar para controlar que todo se desarrolle con normalidad y por suerte así fue", manifestó el coordinador del COE José Mazzucco.

La importante reducción en la cantidad de puestos de venta hizo posible que solo se instalaran en ambos lados de la calle, dejando el centro libre para el tránsito fluido de los potenciales clientes, además también se pudo respetar el distanciamiento social entre una carpa y la otra. "Todo salió bien por suerte, todos entendieron que solo respetando lo acordado la feria podrá seguir funcionando.

Al principio hubo algunas discusiones pero todo se resolvió rápidamente", expresó Mónica Urzagasti una de las pioneras de la feria.

Para los feriantes el ingreso de las ventas de un solo día a la semana representa una gran ayuda a la economía familiar, con lo que se gana alcanza para la comida de varios días. La cantidad de puestos de ventas fue la adecuada, entre ellos respetó el protocolo, pero en cuanto a la presencia de visitantes superó las expectativas: el 90% usó barbijo e hicieron uso del alcohol en cada puesto, pero no hubo distanciamiento social.

Todo tranquilo en la Ciudad Termal

Los últimos fines de semana en Rosario de la Frontera se caracterizaron por la cantidad de reuniones sociales que provocaron quejas y denuncias. Este fin de semana, el comisario Carlos Alarcón dijo: “Estuvo bastante tranquilo, no hubo intervenciones policiales trascendentes”. “El sábado se controló a todos los bares del centro, el cumplimiento de la documentación y las medidas de bioseguridad”, señaló. “No hubo infracciones por alcohol, pero sí por conducir sin casco y sin documentación. Se retuvo a dos autos por conducir fuera del horario permitido”.
 

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