Pandemia económica

La crisis internacional ocasionada por el coronavirus, ha ocasionado un cimbronazo que puso a todo el mundo en estado de prevención, cuarentena y lavado de manos. Nuestro país se encuentra en una encrucijada, no solo por la cuestión sanitaria, para la que ya se han implementado protocolos imprescindibles, sino por su vulnerabilidad económica y fiscal, y por la recesión que estrangula a nuestro aparato productivo. La crisis tendrá consecuencias a nivel mundial, y en nuestra patria sentiremos el cimbronazo.

La Organización Mundial de la Salud está muy preocupada por los niveles de propagación y gravedad con los niveles alarmantes de inacción. La falta de una vacuna para evitar contraer este virus ha generado en todo el mundo que disminuya la actividad económica y es intención de esta nota mencionar los hechos más importantes que afectan al mundo y a nuestro país.

Según datos del Banco Mundial el costo de esta pandemia es de aproximadamente de US$ 570.000 millones, monto superior al 0,7% de los ingresos mundiales.

Institutos de investigación económica consideran probable que la economía global se desacelere al 1% anual, significativa caída si le agregamos que el año pasado la retracción fue del 2,6%; también proyectan que la economía de China retroceda al 4% de crecimiento.

A este panorama internacional debemos sumar en nuestro país la propia situación persistente por la que atravesamos sin solución de continuidad, con un riesgo país que estos días osciló en 4.000 puntos y la disminución en la recaudación. Atención: el mes pasado la AFIP recaudó en términos reales una masa de dinero que evolucionó 13% por debajo de la inflación en impuestos como el IVA, el impuesto al cheque, el impuesto a las actividades económicas o lucrativas provinciales, entre los más importantes.

Hay varias razones posibles para este descenso de la recaudación. A pesar de haber inyectado bastante dinero para incentivar el consumo, podemos suponer:

a) Se recauda menos porque se vende menos.

b) Se evade más.

c) Por las dos cosas, se vende menos y se evade más.

Sea como sea, lo cierto que esta baja en la recaudación de impuestos influye significativamente en las arcas de la Nación, de las provincias y de los municipios.

Quizá esto sea consecuencia de que no tenemos una política económica definida y que siempre en nuestro país se beneficia al evasor que además de cometer un delito, se ve ganador y premiado con moratorias, planes de pago, condonación de intereses y multas, etcétera.

En este escenario de disminución de la actividad económica en el mundo, la baja del precio del petróleo y la falta de una política que garantice confianza, seguridad jurídica y estabilidad con reglas de juego claras, la foto para Argentina se ve muy complicada.

Pérdidas por el coronavirus

Con casi diez mil muertos, más de 200 mil infectados identificados y el fantasma de un virus imparable que pone en cuarentena a millones de personas conforman un escenario parecido al de "tierra arrasada".

El coronavirus ya tuvo consecuencias en la producción, el comercio y las finanzas del mundo.

. Paralizó la industria en China y la guerra comercial entre este país y los EEUU

. Ajustó un mercado financiero internacional considerado como los grandes ganadores de los últimos años

. Paralizó el turismo nacional e internacional y el consumo global.

"Pandemia" significa que se trata de una enfermedad que irrumpe en un país y avanza progresivamente a otros sin que se la pueda frenar. Es una verdadera emergencia que requiere decisiones firmes, sorprendentes e inéditas. Y que tienen costos.

El desastre provocó al comienzo un shock de oferta en el consumo, ya que cerraron fábricas y empresas de servicios; de continuar, el fenómeno se transformará en un shock de demanda porque existirán menores ingresos ocasionando disminución de consumo de bienes y servicios, bajan los precios y las inversiones de todo tipo ante este estado de incertidumbre.

Al estar paralizada la industria manufacturera china, con las correspondientes consecuencias, faltarán insumos producidos por ellos e incluso disminuirán las compras especialmente de materias primas, nuestras exportaciones de soja, por ejemplo, se verá que los precios comenzarán a bajar con serias consecuencias para los productores y para el Gobierno, que verán cómo se derrumban sus ingresos y recaudaciones (retenciones). Nuestro país, volvemos a verificarlo, está muy expuesto a vulnerabilidades externas por la gran dependencia de las exportaciones de productos primarios.

Rescatamos dos hechos positivos al estar paralizada la industria manufacturera china:

. Ha generado la limpieza de gases de efecto invernadero de los últimos años.

. Hay una tregua momentánea en la guerra comercial con los EEUU, de alguna manera servirá para que se estabilicen algunos precios que tendían a la baja.

El turismo, tanto interno como externo, tendrá su lado oscuro ya con la suspensión de vuelos, caída de reservas de hoteles, restaurantes, bares, confiterías, teatros, excursiones, espectáculos públicos, con todo el efecto multiplicador que todo esto provoca.

El mercado internacional y local se verá afectado por la baja del consumo global y el cambio de hábitos en los aspectos laboral, social y hasta político.

 Otras perspectivas

Además de la reducción del consumo, se precipita algo mucho más significativo, que está relacionado con las inversiones que necesitamos.

El Gobierno está apostando a las inversiones en el megayacimiento de Vaca Muerta como generadores de valor, mano de obra y exportaciones. Pero junto con la pandemia estalló una sorda guerra por la producción de petróleo mundial eclipsada por el coronavirus y que tienen como protagonistas a dos grandes países productores: Rusia y Arabia Saudita. La caída del precio del barril es significativa y esto perjudica en lo inmediato a las inversiones locales, porque el costo de producir estos hidrocarburos en nuestro país no es competitivo con los precios internacionales actualmente vigentes.

En un clima de incertidumbre el Gobierno argentino se ve obligado a buscar financiamiento externo, mientras está negociando con los tenedores de títulos públicos, especialmente los que son regidos por legislación extranjera, entre amenazas de default o de ventas a fondos buitres. Una gestión crítica y difícil, sin dudas.

Los costos de la pandemia son altos. Mientras que el presidente de Francia, Emmanuel Macron, libera 300 mil millones de euros para afrontar la crisis, nuestro país trata de conseguir que le presten la décima parte de esa cifra. Es un indicio elocuente: la cuarentena va tener fuertes costos, pero será mucho peor si el virus se expande y hace estallar el sistema de salud.

Por lo pronto, es urgente tener un presupuesto para este año, que aún no lo tenemos; tampoco sabemos cuánto dinero recibirán las provincias por coparticipación nacional. Las variables no son nada optimistas en un escenario de disminución de la recaudación impositiva especialmente de los impuestos coparticipables.

Pero hoy está claro que el Gobierno debe tomar medidas, y que cada ciudadano debe ser muy, pero muy responsable.
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