Una jubilada reclama por la burocracia del PAMI

La situación derivada de la pandemia y los efectos de la cuarentena han provocado demoras en los servicios y las asistencias a usuarios y consumidores, pero dentro de estas grandes franjas, el área de salud debería contar con una atención especial, sobre todo si se trata de jubilados.

Una docente jubilada, Ana Peruggini reclama al PAMI por la burocracia a la hora de renovar los servicios de la internación domiciliaria del cual hace uso su padre, don Carmen Peruggini, de noventa y siete años, también jubilado.

El hombre está postrado en cama por su delicado estado de salud, con un diagnóstico desalentador de cáncer de piel. Sumado a eso, posee un lastimado crónico en su cabeza, por lo que requiere ser curado todos los días, entre los principales cuidados que necesita.

La exdocente también asegura que solo le reconocen el cincuenta por ciento de descuento de los medicamentos, y que la burocracia para solicitarlos es igual de lenta que los de la renovación de la internación.

"Mi papá está a punto de cumplir noventa y ocho años, y hace más de tres que está postrado en la cama, es ciego, sordo y totalmente dependiente para todo, tiene cero actividad, por lo que él necesita sí o sí los servicios de la fisioterapia, de la fonoaudióloga y el de una cuidadora las veinticuatro horas", manifestó a El Tribuno Ana Peruggini.

"Encima, con el problema que yo tengo en mi columna, estoy sola para todo y es muy difícil tener que atender a mi padre en esta situación", agregó.

Luego detalló la complejidad que implica realizar los trámites en la institución para los abuelos, poco acostumbrados a la tecnología, y a su vez las idas y vueltas que tiene que padecer la tercera edad.

"Desde principio de este mes que tenía que renovar la internación domiciliaria. Para hacer ese trámite, hay que llenar un montón de papeles cada tres meses. Pero antes de poder hacer todo eso, hay que ir a sacar un turno con el médico de cabecera para que haga el pedido, luego hay que llevar ese pedido al PAMI, después ahí te entregan otro formulario, hay que sacar turno con el médico otra vez por lo menos con quince días de anticipación".

"O sea que hay que estar prácticamente un mes, viéndole la cara al PAMI, a los médicos, a sus secretarias, y llamándolos todo el tiempo para que llenen los papeles, y encima siempre todos atienden de muy mala manera", manifestó la jubilada.

Remedios, otra burocracia

Carmen también contó sus molestias a la hora de acceder a los medicamentos para su padre. "Con el tema de renovar los remedios cada dos meses es otra historia. Para que te hagan el pedido, uno tiene que pedir otra vez con quince días de anticipación el turno del médico".

"Ahora yo no entiendo, el Presidente lanzó hace días un decreto donde se puede acceder al cien por ciento de los remedios que figuran en el vademécum, pero resulta que mi papá no tiene el descuento del PAMI, cuando hay cuatro remedios que me los tienen que dar de manera gratuita, pero acá no me los dan, y hasta el día de hoy no tengo una explicación", se quejó.

La mujer, además, aseguró que tuvo que abonar la diferencia de los medicamentos que eran gratis, y hubo otros que no pudo retirar por no reunir la suma de dinero necesaria.

 

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