Salteño estaba varado en Perú y ahora se está volviendo a dedo

Rodolfo Camilo Navarro es un salteño de 44 años. La pandemia lo encontró en la ciudad peruana de Tacna. El tema es que el parate de la actividad y el aumento de casos de coronavirus hicieron que tomara la decisión de volverse a Salta “como sea”. Es por eso que desde los primeros días de agosto comenzó un travesía única: está viniendo a dedo desde Perú.

Toda la vida trabajó en actividades relacionadas con la cocina. Aunque también realizó cosas de albañilería. “Antes de irme yo estaba trabajando en la cocina de una peña de la Balcarce que cerró. Luego empecé a trabajar en albañilería, pero también quedé sin trabajo y decidí a irme”, señaló el hombre en diálogo con El Tribuno

En febrero le ofrecieron trabajo en un restaurante en Tacna, una ciudad ubicada al sur de Perú y decidió partir, sin saber el calvario que vendría luego. “Antes de la cuarentena empece en el restaurante. Apenas trabajé 20 días y luego se cerró todo, hasta la frontera. No pude ni enviarle plata a mi familia en Salta”, contó. En la provincia, a Rodolfo lo esperan su esposa y sus tres hijos: dos niñas y un bebé.

El salteño aguantó todo lo que pudo en Perú. El tema es que hace dos meses le agarró un parálisis facial y se le cayó la mitad de la cara. En ese momento, el patrón lo auxilió y lo llevó al médico, pero una vez que se recuperó ya no lo ayudó más. 

Ante el crecimiento de casos en Perú y la desesperación de no saber cuándo podría retornar, Rodolfo decidió que se iba a venir a dedo. “Estaba cansado. En las oficinas consulares de Argentina en Perú no me dieron ninguna solución”, dijo. 

Los primeros días de agosto lo encontraron en la ruta. Consiguió que un camión lo trajera desde Tagna hasta el límite con Bolivia. Una vez que cruzó se dio con una situación terrible en el vecino país: hay cortes de ruta en todos los pueblos, por lo que circular es casi imposible.

“Yo viajaba como podía, en vehículos que te llevan de un pueblo a otro. El tema es que en cada corte te hacen la vida imposible y no se puede pasar, me decían que yo traía granadas. Es complicada la situación política de Bolivia”, relató. 

El hombre dice que en algunos piquetes tenía que rogar para que lo dejen pasar y hasta le pedían que los ayude tirar piedras a la ruta, para que lo dejen seguir.

En Bolivia

Desde la frontera con Perú y salteando los bloqueos, llegó a La Paz, donde también pidió ayuda en la embajada argentina, pero le dijeron que espere hasta que pase todo para volver. Allí estuvo tres días y decidió invertir lo poco que le quedaba y comprar una bicicleta para intentar llegar, con ese medio, a la frontera con Argentina. La situación se puso más difícil. 

“Hace 20 años que no me subía a una bicicleta. Fue terrible el camino. Muchas eternas subidas y algunas bajadas”, recordó. Un día estaba tirado al costado de la ruta, porque ya no podía más y lo auxilió un hombre, oriundo de Oruro. El también estaba haciendo dedo. Se hicieron amigos y esta persona ahora lo tiene en su casa, a la espera de que la situación cambie un poco y Rodolfo pueda seguir camino a Salta. 

Por la poca costumbre de andar en bicicleta, ahora tiene la rodilla hinchada. Es que desde La Paz hasta Oruro recorrió casi 230 kilómetros. 

Rodolfo Camilo Navarro pide al Gobierno de la Provincia o algún legislador que lo ayude a volver con su familia a Salta. Su número de teléfono es +54 9 3874 74-8961. Solo recibe mensajes y llamadas por whatsapp.

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