Luis Scola es uno de los símbolos deportivos de Argentina. No solo del básquet, sino de todas las disciplinas en general. Capitán, hombre de mil batallas, campeón con la Selección Albiceleste y el basquetbolista con más partidos jugados en la historia de los mundiales. Hoy se convirtió en Leyenda. Los números hablan por sí solos. A sus 41 años jugó su último Juegos Olímpicos. 

Hace 14 años, Luifa recibió la cinta de capitán en la Albiceleste y, desde ese entonces, jamás se la quitó. Una vez más fue la bandera del equipo. 
 
Scola surgido en las divisiones formativas de Ferro Carril Oeste consiguió con el seleccionado argentino la medalla de oro en los JJ.OO Atenas 2004, además de los subcampeonatos mundiales en Indianápolis 2002 y China 2019.

El ala pivote, se destacó también en la NBA: Phoenix Suns, Houston Rockets, Indiana Pacers, Toronto Raptors y Brooklyn Nets fueron sus equipos en la liga más competitiva del mundo.

 


 Fue y es un gran ejemplo para todos los que viene detrás, no sólo porque siguió jugando hasta este momento, sino también porque pasó por todas las etapas de la Selección en estos últimos años y se mantuvo vigente. Es el segundo jugador que más puntos anotó en la historia de los mundiales con 611 tantos, detrás del brasileño Oscar Schmidt que posee 906. Con su participación en Tokio llegó a su quinto Juego Olímpico (Atenas 2004, Beijing 2008, Londres 2012, Rio 2016, los anteriores). Se colgó varias medallas con la Selección y hoy su historia, al menos como jugador tuvo un final inolvidable.

Su dispedida conmovió hasta Emanuel Ginóbili. Manu a través de Twitter lo despidió de esta manera: "Cuanta emoción en ese último aplauso! Gracias @LScola4 por enseñarnos tanto en estos años y por liderar con el ejemplo siempre. Un lujazo de compañero. Aplaudo de pie!", cerró el histórico 5 de la Albiceleste que supo liderar junto a Scola y Nocioni a la Generación Dorada. 

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