Ayer, 14 de marzo, hizo cincuenta años que el peronismo salteño logró su último triunfo electoral de los años 60. Fue, además, la primera vez que concurrieron a las urnas con sigla y personería propia: Partido Justicialista de Salta.
Para el peronismo, la década había comenzado con proscripción y, por lo tanto, sin poder participar de los comicios de 1960.
Dos años después, en las elecciones del 18 de marzo de 1962, continuó proscripto pero aún así, se impuso en todo el país con otras siglas partidarias. Aquí en Salta lo hizo con el Partido Laborista Nacional (PLN) y con la fórmula Dante Lovaglio-Olivio Ríos.
Pero la alegría duró 48 horas nomás. Por presión de los militares, esos comicios fueron anulados de hecho y 11 días después, el 29 de marzo, derrocaron al presidente Arturo Frondizi.
A partir de entonces, el país vivió una de las etapas más vergonzosas de su historia política. Los cabecillas fueron el general Raúl Poggi, el almirante Agustín Penas y brigadier Cayo Alsina. Disolvieron los cuerpos legislativos, incluso el Congreso de la Nación, y dejaron un títere al frente del Ejecutivo Nacional, el exsenador por Río Negro (UCRI), Dr. José María Guido.
A poco, el presidente títere convocó a elecciones generales para el 7 de julio de 1963. El peronismo siguió proscripto y por eso repitió la maniobra de 1962: concurrió a los comicios con la sigla del PLN. Pero la dictadura tenía un as en su manga: 48 horas antes del acto comicial, prohibió al peronismo elegir electores a presidente y gobernadores. Así las cosas, a nivel nacional la UCRP se hizo de la presidencia con el Dr. Arturo Illia y, aquí en Salta, la Gobernación quedó en manos del Dr. Ricardo Durand, pese a que la fórmula triunfante en Salta había sido Lovaglio-Ryan.
Durand gobernador
Ricardo Durand, último gobernador peronista de Salta (1952-1955), asumió por segunda vez la Gobernación, el 12 de octubre de 1963. Llegó con el apoyo de los electores de la UCRP y de la Unión Provincial.
En la Legislatura, el peronismo no se quedó atrás y también tejió alianza con la UCRP para elegir dos senadores nacionales: Dante Lovaglio y Miguel Ángel Martínez Saravia.
A poco de asumir Ricardo Durand, hombre sagaz, dinámico y ejecutivo, le imprimió a su gobierno un ritmo vertiginoso. Desde que en 1961 había fundado el Movimiento Federal Democrático, había sumado dos derrotas electorales en manos del peronismo: el 18 de marzo de 1962, y el 7 de julio de 1963. Pero ahora, con el poder en la mano, estaba dispuesto a revertir esos resultados. Y casi lo logra. Pronto se embarcó en la construcción de casac, escuelas y diques y así, a poco de andar, surgieron nuevas barriadas: El Manjón, Villa Mitre, Jardín, parte de Tres Cerritos, Vélez Sarfield, Portezuelo Sur y Portezuelo Norte, entre otros.
En el norte provincial, hizo suyo un anhelado proyecto: el emprendimiento hidroeléctrico Itiyuro; y en el Valle de Lerma, firmó un convenio por un viejo proyecto de AyE: el dique Cabra Corral.
Desde el punto de vista turístico, en medio del boom del folclore salteño, lanzó con el El 
Tribuno
, el Festival Latinomericano del Folclore cuando faltaba un mes para las elecciones. Y la verdad, trabajó día y noche para ganar aquellas las elecciones del 14 de marzo de 1965.
Y mientras Durand hacía obras por todos lados para lograr una legislatura más piadosa, el PJ obtuvo en 1964 su tan ansiada personería. Pero era una arma de doble filo: debía organizarse democráticamente. El proceso interno duró varios meses, dejó un tendal de heridos y culminó a fines de 1964. De las tres listas en puja, se impuso la Celeste y Blanca de Tomás Ryan, seguida por la Verde de Miguel Ragone y la Azul de Horacio Bravo Herrera. Al año siguiente, en enero de 1965 se reunió el Congreso del PJ para elegir los candidatos a legisladores provinciales. Miguel Ragone fue propuesto candidato a senador por Capital. En principio aceptó, pero días después renunció públicamente. Adujo no poder compartir boleta con quienes lo habían denostado. Pero no solo eso, impugnó sin suerte la personería del PJ y más tarde propició el voto en blanco, causando la división de su propia lista. A tanto llegó el encono y la campaña del voto en blanco, que una carta de Perón (23-2-
65) dirigida al compañero Jesús Inocencio Lara, de Rosario de Lerma, desarticuló la maniobra, cuando fue publicada en diarios locales.
Resultado comicial
Pese a que la interna desangró al peronismo y el trabajo de Durand era fructífero, el flamante PJ debutó ganando el 14 de marzo de 1965. Y fue a lo Pirro: por solo 584 votos en toda la provincia. En 1963, esa diferencia con el durandismo había sido 12 mil votos.
Sin duda, Durand había ganado espacio y ya miraba con optimismo 1967. Mientras tanto, el PJ

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