Como si todo lo acontecido en los últimos meses en el universo de Gimnasia y Tiro hubiese sido poco, un nuevo escándalo golpeó las puertas en la Vicente López. Un grupo de futbolistas del actual plantel fueron pescados "in-fraganti" en la madrugada de ayer en un conocido boliche de calle Balcarce. Una fotografía que circuló por las redes por la mañana, en la cual se ve al delantero Francisco Vazzoler en el corredor nocturno (según testigos, junto a él se hallaban los defensores Ignacio Ameli y Nicolás Aguirre y el mediocampista Gastón Valente, aunque dichos jugadores no aparecen en la foto) causó un tremendo revuelo durante la jornada, no solo en los hinchas millonarios, sino también en la CD alba y en el cuerpo técnico.
Los jugadores sindicados en la polémica salida nocturna, que se produjo dos noches antes de un encuentro por los puntos (Gimnasia recibirá el domingo a Central Córdoba de Santiago del Estero), evidenciaron una descompostura en el entrenamiento matutino que tuvo lugar en el club, lo que provocó el profundo malestar del técnico.
No fue poco todo lo que pasó en Gimnasia desde que arrancó la temporada. Desde la convulsionada relación entre el anterior DT, Salvador Ragusa, con el grupo de jugadores; más las internas del vestuario que en su momento fueron ventiladas por un referente como Leandro Zárate; sumado a ciertas actitudes poco profesionales que señalan fuentes cercanas sobre ciertos jugadores, más el deprimente presente competitivo (el albo se quedó prematuramente sin chances de pelear por un ascenso y por la clasificación); conforman un cóctel explosivo que terminó de detonar con el escrache.
Si bien no es nuestra intención rasgarnos las vestiduras o ponernos en un pedestal de jueces moralistas condenatorios, ni mucho menos inmiscuirnos en las vidas privadas de los futbolistas, no podemos dejar de remarcar el carácter poco profesional de foráneos que tienen todas las condiciones para desempeñar su profesión en nuestra provincia: ganan un buen sueldo, no sufren atrasos en sus haberes ni presiones mayúsculas y no cobran por productividad. Los jugadores, en este caso, del albo, tienen derecho a divertirse, pero deberían entender que el momento para mostrarse en un lugar de concurrencia pública y masiva no es el ideal y mucho menos ante la proximidad de un partido. Si bien algunos ya se sienten con un pie afuera del club y saben que no se jugarán por un objetivo en las dos fechas que restan, deben comprender que el "no jugar por nada" es una circunstancia que ellos mismos provocaron. Si ya todo les da igual; por decoro, por respeto al hincha y a la camiseta, deberían marcharse.
Sanción en suspenso
El DT Rueda se reunió con los jugadores involucrados en la polémica para pedirles explicaciones y luego la CD resolvió derivar esta cuestión al cuerpo disciplinario del club, que hoy resolverá si recaerá una sanción económica o deportiva sobre los jugadores, si habrán despidos o si decidirán perdonarlos, aunque la intención de la dirigencia es flexibilizar y desdramatizar lo sucedido.

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