Mañana y el sábado, un equipo de cirujanos cardiovasculares de Salta, integrado por Pablo Samaniego y Roberto Moreyra, realizarán cirugías junto al equipo de Cirugía Vascular de la Fundación Favaloro para aplicar un invento salteño. Se trata de una bomba peristáltica adaptada para el tratamiento de várices a través de radiofrecuencia.
La máquina, creada por Alfredo Moreyra, hermano de uno de los médicos, es una aliada para los cirujanos. También, el próximo martes a la mañana realizarán una cirugía aplicando la bomba peristáltica en el sanatorio Otamendi de Buenos Aires. Será transmitida en vivo para el Congreso Nacional e Internacional del Colegio Argentino de Cirujanos Cardiovasculares. Roberto Moreyra, en diálogo con El Tribuno, explicó: "Con la creación de esta bomba, que se utiliza para infiltrar líquido estéril durante la cirugía, se acortan los tiempos quirúrgicos y aumenta la seguridad en el procedimiento".
Los cirujanos explicaron que uno de los tratamientos que se aplican para tratar la insuficiencia venosa o várices es la radiofrecuencia. Este tratamiento es menos invasivo que el tradicional. Para trabajar sobre la vena afectada no se realizan grandes incisiones ni tampoco se retira la vena completa, como se hace en el procedimiento tradicional.
Con la radiofrecuencia se introduce un catéter dentro de la vena afectada, que tiene un punta de siete centímetros y a medida que se lo retira se realizan aplicaciones con calor que sellan el vaso. La utilización de la bomba que Alfredo adaptó para este tratamiento agiliza la cirugía. Ya que cuando se introduce el catéter, luego se debe infiltrar líquido estéril para que éste se pegue a la vena y así realizar las aplicaciones sobre el vaso. Hay que recordar que alrededor de la vena hay tejido. Hasta ahora, esto se realizaba de forma manual.

Una máquina made in Salta
Se hizo con el reciclado de otros aparatos. Nueva, costaría 20 mil pesos. La bomba fue adaptada para las cirugías de insuficiencia venosa, a través del tratamiento de radiofrecuencia. Se armó con materiales reciclados de otras máquinas, entre ellas se usó una caja de electricidad común, perillas de otras máquinas, el cabezal se recicló de una bomba de sangre que se usa para los tratamientos de hemodiálisis y los circuitos los fabricó Alfredo. Él está por recibirse de ingeniero biomédico y es salteño, como su hermano Roberto, que es cirujano cardiovascular. Él junto al doctor Pablo Samaniego realizan las cirugías. Roberto le comentó a su hermano la necesidad de contar, durante las operaciones, con una máquina que les ayudara con las infiltraciones.
"Empecé a ir a las cirugías para analizar ciertos parámetros. Por ejemplo, medir la presión, la temperatura con la que trabajan, la actividad del flujo que se debe inyectar, etc. Esta máquina ya existe, pero lo novedoso es que logramos adaptarla para el tratamiento de radiofrecuencia", explicó. También agregó: "Lo novedoso es que se la activa a través de un pedal, que en este caso está fabricado con un pulsador de una guitarra eléctrica".
El taller de electrónica de Raúl Giménez fue la usina para crear esta máquina.
"Si se la fabrica con piezas nuevas costaría 20 mil pesos. Hay que pensar que todo es de fabricación argentina", señaló el joven salteño.
El mecanismo del sistema peristáltico
El cabezal de la bomba utiliza un sistema peristáltico. Es el ideal para infiltrar líquidos en el cuerpo. Lo que hace la máquina es que, al colocar la sonda en el cabezal, de un extremo absorbe el líquido estéril y del otro, se coloca una microaguja por la cual se inyecta el líquido.
El médico aprieta el pedal y así el líquido corre a determinada velocidad y presión.

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