Las estadísticas sobre informalidad laboral reflejan que los esfuerzos por disminuir la masa de personas que se desempeñan en el mercado de trabajo bajo esas condiciones, no son suficientes. Y no se trata de un problema menor a resolver porque casi la mitad de los empleados del área metropolitana de Salta no están registrados, quiere decir que no reciben los beneficios que las leyes otorgan a cualquier trabajador como aportes jubilatorios, obra social, vacaciones y aguinaldo.

Así lo indicaron los informes que presentó la encuesta permanente de hogares (EPH) que depende del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec). De ese modo, de los 236.000 trabajadores que hay en la ciudad y sus alrededores llegan a poco más de 100.000 mil los que son víctimas de la precarización laboral.

Entre los rubros que concentran la mayor cantidad de trabajadores informales, el Instituto de Estudios Laborales y Desarrollo Económico (Ielde) de la UNSa, estimó que el sector de la construcción se ubica primero con un 23%, le sigue el comercio con el 22% y el servicio doméstico con el 17%. Mientras que la industria el 11%, el transporte concentra el 6,3%, la administración pública el 5,1%, sector de educación el 7% y finanzas, el 4,9%.

La tasa de informalidad se ubica por encima de la del NOA que llegó al 40%. Con excepción del Gran Tucumán (45,3), Salta lidera el ranking en la región, ubicándose detrás de ésta Santiago del Estero-La Banda (42%), La Rioja (37,6%), Gran Catamarca (35,5%) y Jujuy-Palpalá (24,8%). En el otro extremo, se ubica la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con una tasa del 23%.

El último trimestre del año pasado, el empleo no registrado en la Gran Salta llegó al 45,6%.

Los profesionales a los que El Tribuno consultó, coincidieron en que la alta precariedad laboral que hay en las zonas urbanas tiene relación directa con el costo laboral, la poca flexibilización y los escasos incentivos para la instalación de PyME.

“El problema no se soluciona solamente con la fiscalización laboral, porque no sirve solo curar, es clave prevenir en estos casos. Tienen que atacar las causas que lo generan y entre éstas se encuentran la falta de fomento a PyME y mejorar las condiciones de radicación ese tipo de compañía, sobre todo”, señaló Félix Piacentini. Agregó que “la provincia ofrece algunas ventajas para empresas grandes pero las PyME son las que dinamizan la economía”.

Para el economista, las bajas rentabilidades de los empresarios salteños fomenta el empleo informal sobre todo ante una caída de la actividad económica como la que se registró de casi 3 puntos entre el primer trimestre de 2013 y el mismo período de 2014.

Desempleo

Los últimos datos sobre desempleo publicados por el Indec, reflejan una baja de 2 puntos porcentuales entre el primer trimestre de 2013 y el primero de 2014. Pasó del 10,6% al 8,2%. Pero esa baja no estuvo generada por la creación de empleo genuino porque la tasa de empleo también bajó. “Lo que se puede analizar es que quienes estaban buscando trabajo, dejaron de hacerlo y eso provocó una baja del desempleo”, consideró Piacentini. Incluso, se observa que en un año, la población económicamente activa (PEA) solo incrementó en 1.000 personas ya que pasó de 255.000 a 256.000.

El Estado, el gran empleador

Bajo el ala del Estado provincial, hay actualmente, 64.986 empleados públicos, entre los que se incluyen docentes, médicos y el personal policial. Noanomics informó que entre 2007 y 2014, se incorporaron 16.404 empleados más, es decir, el 34%. De esa manera, de cada 10 empleados registrados 4, pertenecen a la planta estatal. “Estamos en el rango de mayor cantidad de empleados públicos en el país”, dijo Piacentini.

En diálogo con El Tribuno, el doctor en Economía, Julio Moreno, consideró que “si el 32% de la recaudación en impuesto nacionales proviene de gravámenes al trabajo, al consumo y ganancias, ningún país puede crecer con esa matriz, porque lo que se grava es el consumo y no la riqueza”.

Para Moreno, los empresarios padecen fuertes presiones impositivas que les impiden la creación de nuevos puestos de trabajo. Apuntó a que “las provincias tienen pocas herramientas para disminuir este flagelo razón suficiente para que se junten y discutan una solución posible porque se trata de un problema histórico”.

Pocos avances

Un comparativo sobre el desempeño de la informalidad en el mercado laboral local permite observar los avances que se realizaron y los impactos que tuvieron. En el año 2003, la informalidad laboral llegó al 59,6%. Cinco años después, en 2008, la disminución del empleo informal tuvo un fuerte impacto: bajó a 46,9%, constituyéndose así como una de las bajas más significativa. Pero, a partir de 2008 no se observan disminuciones que hayan abarcado a una masa significativa de trabajadores. Las mediciones para 2013 reflejaron que la informalidad había caído un punto.

Desempleo y precariedad laboral, por Jorge Paz, economista e investigador del Conicet

“Las persistentes y elevadas tasas de informalidad son la expresión de la incapacidad de la estructura productiva de generar empleos de calidad y del Estado-empleador de expandir más el gasto público de lo que ya lo hizo. La poca diversidad productiva de la provincia combinada con un gasto público comprometido con salarios en alza y aumentos de precio en marcha es lo que causa la elevada informalidad laboral. Además, el desempleo es un alimentador natural del empleo precario. Como se sabe, Salta lidera el ranking de provincias ordenadas por su tasa de desocupación; y se sabe también que no es la falta de empleo lo que la provoca sino una población hiperactiva, comparada con las correspondientes poblaciones de las otras provincias del NEA.

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